viernes, 27 de noviembre de 2009

P y Filete

Me gusta andar por las calles de Barranco, sobre todo cuando la neblina las invade. Sólo o acompañado, lo que importa es el encanto del camino. Pero a veces, cuando voy con Filete o con P, la gente me mira raro.
Filete es mi amigo. Cuando camina va siempre con las alitas en los bolsillos. Filete es un pollo. Muy simpático. Tiene plumas blancas y patas enormes. Su cresta es tan roja como las chapitas que le brotan en el pico cuando intenta volar. Lo engordaron desde pequeño y su peso es un ancla de tierra. Pero sonríe. A veces me cuenta sobre su vida, pero a veces solo camina en silencio, cabizbajo, como un ave de granja rumbo al matadero. Aun así admiro su sentido del humor, que lo hace volar de alegría, y su amor hacia la vida.
Cuando P se anima a dar un paseo, el frío se hace menos frío y la vida más feliz. P es un oso. Un buen oso de anteojos. No por miopía, sino por herencia familiar. Sus saludos son tan grandes y frondosos que a su lado dan ganas de hibernar. Sus patas son fuertes y su pelaje la ceremonia de la tibieza de un abrigo. Siempre habla de la naturaleza y sus heridas. Lleva en su recuerdo algunas huidas de cañones y trampas afiladas que quisieron confinarlo a la sala de algún coleccionista. Pero sonríe. Sabe que compartir la miel de la vida es multiplicarla.
Los animales, como los hombres, caminan acompañados pero también solos, y piensan y hablan del amor, de la belleza y las ilusiones. Son seres incomparables y únicos, como las personas, como los hombres humanos. A unos les gusta el bosque, a otros el mar, y a todos el cielo. El cielo es la libertad. Y se apenan lo mismo con el derribo de un árbol o con la muerte de una vicuña o un delfín.
Filete y P son mis amigos y les encanta Barranco y el mar. El primero es un pollo y P, un oso. Y no importa que cada vez que estemos juntos me dejen cubierto de plumas y gruesos pelos, ni el qué dirán de la gente que no comprende nuestra amistad. Además, a ellos tampoco les importa que mi especie sea sinónimo de amenaza. Nos basta saber que los tres somos valiosos y que los amigos, como los amores, son una bendición de la vida.

5 comentarios:

Buzz dijo...

no importa cómo sea la amistad, el valor de esta la hace perfecta, pollo u oso, perro o gato, colibrí o tigre de bengala, lo importante es valorarla.

Anónimo dijo...

León: leyendote me han dado ganas de un pollito a la brasa

///.---./// k-rol ///.---./// dijo...

Y pensar que conocí a Boby cuando tenía 3 meses y ahora tiene barba... ¡cuánto lo amo!

Anónimo dijo...

yo tengo muchos amigos ...aunque a veces no los vea, los llevo conmigo siempre adonde voy...como tú llevas a Filete y a P.Quería ir a la presentación de tu libro...y no pude, me lo perdí.Será para la siguiente publicación.Saludos.

Anónimo dijo...

et pendant leur duree on fit des