domingo, 28 de diciembre de 2008

último post del 2008


¿Cuáles son los placeres de la vida?

A ver esas respuestas. (Como siempre, no habrá censura.)

sábado, 20 de diciembre de 2008

Una bolsa para Donayre

Si yo fuera un soldado peruano obediente tendría que matar a mi cuñada Cecilia, ponerla en un cajón o en una bolsa plástica, y luego enviarla de regreso a su país: Chile. Porque las órdenes o consignas de un general se cumplen sin dudas ni murmuraciones, ¿no? ¡Atención! ¡A la izquierdaaaa... Izquierda!
El general Edwin Donayre, que lamentablemente nació peruano, debe ser uno de esos personajes que ni siquiera García Márquez, en todo su realismo mágico, podría entender. Su sicología es tan tonta que muchos nos preguntamos cómo pudo llegar a ser general y comandante general del ejército. Cómo habrá hecho. Qué habrá hecho. Pero gracias a dios ya no lo es y, lo mejor de todo, ya se ha jubilado. Bendito seas por siempre señor.
Y benditos sean también quienes no han tenido el placer de escuchar algunas de sus tantas y jocosas y sosas declaraciones: de veinte palabras, diecinueve eran estupideces. Lo peor de todo era que no podíamos decir que era su problema, que cada quien dice las idioteces que le da la gana, porque las sandeces que salían de su boquita de caramelo las decía siendo el máximo jefe militar peruano, frente a cámaras, en sus discursos, en sus entrevistas.
Pero sólo su consigna última, aquel video casero en el que se pronunciaba acerca de nuestros vecinos del sur, le dio los quince minutos de infame fama internacional que tanto ansiaba: "Chileno que entra [al Perú] ya no sale, o sale en cajón... Y si no hay los suficientes cajones, saldrá en bolsa plástica", dijo.
Estas palabras no hicieron más que pintarlo de cuerpo entero: un tipo dueño de una mente escasa y retrógrada que usa uniforme para tapar su amplia imbecilidad. ¿Es posible que en pleno siglo veintiuno alguien viva pensando en un hecho del diecinueve que enfrentó a dos países de manera terrible? ¿Es válido que justos paguen por pecadores?
Chile es un país tan hermoso, querido, y tan digno como el Perú. Por eso es que ningún chileno ni mucho menos ningún peruano debe darle crédito alguno a la declaración de Donayre. De un payaso sólo nos queda reírnos. Como dicen en México, a Donayre segurito le dio el aire y se puso loco. O a lo mejor le faltó, como dicen en Argentina, y creció lunático. En fin...
Y no hablo de todos militares peruanos, sino de uno en particular que creo no los representaba dignamente. Esa cosa llamada espíritu de cuerpo fue inventada por los corruptos para que los demás tapen su corrupción. Este general quedó atrapado en su propio laberinto y ahí quedó. Y mejor si se queda ahí por un largo tiempo. Pero si sale, ojalá que alguien le alcance una bolsa para que de ahora en adelante vomite sus tonterías dentro.

martes, 16 de diciembre de 2008

Mi carro - La era VW

Dicen que sólo quiero tener carro para chocarme y así contar más historias en este blog. Nada más cierto. Tengo un nuevo coche hace un mes y ya me choqué dos veces. Ambos de manera ridícula.
El primero de ellos ocurrió el mismo día en que me lo entregaron. Iba con Soledad y alguien más en dirección a la sede del APEC en San Borja, lento por una calle que desembocaba a la avenida Javier Prado, cuando el taxista que iba delante mío frenó de improviso y ¡pum! Choque número ya ni me acuerdo.
Dicen que quien embiste por detrás es siempre el culpable. Y yo le di por detrás a ese desgraciado. Le rompí su lucecita lateral que dijo era de Toyota original. Mi carro se raspó un poco. "Puta madre, recién lo he sacado del taller hace tres días", me dijo, luego de salirnos de la avenida para estacionarnos en una calle menos transitada para analizar los daños. "¿Y tú sabes desde cuándo tengo el mío?", le dije. Al oír mi respuesta se cagó de risa y yo con él. Luego conversamos sobre el modelo de mi auto y sobre el tipo de gas que usaba el suyo. Al final transamos: "Ya, te doy 20 soles", "¡¿Quéee?!", "Bueno, 30", "No pues brother, esto me va a costar mínimo 100 soles", "¡¿Quéee?!, "Ok., dame 70", "No, te doy 50", "Dámelos".
Con los 50 soles en su bolsillo y luego de un apretón de manos, se fue. Yo aún me quedé unos minutos en el auto hablando con Soledad sobre el segundo choque juntos y agradeciéndoles a ella y a la otra pasajera los 40 soles que me prestaron.
El segundo no sé si merezca realmente el calificativo de choque porque fue más ridículo aún que el primero. Y más corto.
2 a.m. Frontis de mi casa. Estacionamiento en paralelo. Cansancio. Giro todo a la derecha. Después todo a la izquiera. Mal cálculo. ¡Pum! Raspada en la punta izquierda del coche delantero. Luego de estacionarme bajé y miré hacia todos lados para cerciorarme de que estaba solo. Recogí con cuidado los pedacitos del parachoque del carro del vecino y del mío. Miré nuevamente hacia todos lados. Todo era silencio. Me fijé bien que no quede ni una sola huella incriminatoria. Entré a mi casa. Eché los pequeños escombros al tacho de basura. Me lavé las manos y los dientes y entré a mi habitación. A dormir. Hasta mañana. Aquí no pasó nada.
Choques ridículos para un conductor de vida ridícula; pero ya vendrán mejores, sin duda. Paciencia.

martes, 9 de diciembre de 2008

¿Barcelona o Madrid?

Esta pregunta te la formulan muchos madrileños y muchos barceloneses cuando te encuentras en sus respectivas ciudades y manifiestas que conoces algo de ambas.
Mi respuesta, hoy lo confieso, dependía siempre de en cuál de las dos metrópolis me encontraba en ese momento y el lugar de nacimiento del preguntador, nunca a un gusto o preferencia verdaderos. Es decir, si estaba en Barcelona y el fulano era un barcelones, mi respuesta era Barcelona; pero si estaba en Madrid, al lado de un madrileño, pues entonces era Madrid.
En otros casos, como cuando el interrogador era un barcelones que estaba en Madrid y que deseaba escuchar que su ciudad era la más guapa, cual sediento lobo a la espera de su presa, pues me acercaba a su oído y le decía: "Barcelona, sin duda". Y viceversa: "Madrid, sin duda".
No sé de dónde les viene ese gusto por preguntar acerca de qué ciudad es la preferida. Tal vez sea por el fútbol (¿Barça o Real Madrid?) o por una cuestión lingüística (¿castellano o catalán?) o por una política (¿centralismo o independentismo?) o por una geográfica (¿playa o montaña?). No sé, pero pretender que alguien elija entre belleza y belleza, es un poco complicado.
Mis respuestas, en realidad, no se alejaban de la verdad. Ambas ciudades son preciosas. Ambas tienen un encanto único y sus propias maravillas. En ambas hay gente guay y se come como los dioses. Ambas son amigables, ordenadas y guapas. En ambas hay gente culta, borracha, pesada, increible, fastidiosa e inolvidable. ¿Entonces por qué debería quedarme con una solamente? A mí me fascinaban las dos y así lo declaraba. Aunque la cuestión también dependía un poco de quién era la persona que preguntaba: si era un tonto, de los que abundan en todas partes, pues le daba la contraria y se armaba un jaleo de padre y señor mío; pero si era un tipo como mi amigo gallego, pues entonces mi equipo de fútbol español favorito era siempre "El Celta de Vigo". Y él contento y yo contento porque él se ponía contento.
Esto podría demostrar lo fácil que sería hacer feliz a una persona por un instante. Al parecer el ser humano es complejo por la facilidad con la que puede entristecer o ser feliz. A veces solamente necesitamos escuchar una palabra o una frase que nos haga sonreír y el mundo cambia. El mundo es feliz si uno es feliz y comparte su felicidad. Por eso, y hasta hoy, contestaba Madrid o Barcelona. ¿Qué importan las ciudades o las banderas o los idiomas? Lo que importa, verdaderamente, es que quien viva en una u otra se sienta feliz de hacerlo.
Pero en el fútbol, sea en el lugar que sea, prefiero que no me pregunten sobre mi preferencia, porque allí sí que mi apellido cambia a Contreras: ¿Barça o Real Madrid? ¡Celta de Vigo!; ¿Boca o River? ¡San Lorenzo!; ¿Universitario o Alianza Lima? ¡San Martín! Y así, etcétera, etcétera, porque mi equipo favorito siempre será el menos favorito.

martes, 2 de diciembre de 2008

querida señora A:

hace muchos meses que no sé de usted, aunque sé que usted sabe de mí por este blog que, en realidad, no creo que sea buena referencia: este espacio es de mentira: tan corto como el amor de neruda y tan tonto como leer un libro de autoayuda.
por eso hoy quiero contarle lo que creo usted debe saber.
en su ausencia, y como siempre, he tenido algunos amores. de los buenos y de los malos, como debe ser. de alegría y de llanto, como debe ser. pero siempre, y esto usted bien lo sabe, con mucha ilusión, que es una especie de enfermedad en mí.
pero hoy no le hablaré de mis amores, sino de cosas distintas. como que tengo un nuevo carro que me encanta y que sin duda me servirá para construir próximas historias de crash. y también que una vez más estoy sin trabajo, estado al cual ya casi estoy acostumbrado. lo raro de esta vez ha sido que coincidieron el fin de un trabajo con el fin de un amor. yo hubiera preferido quedarme sin trabajo solamente, pero usted sabe que la felicidad con f mayúscula no existe. y aún la pena hace que me cueste un poco celebrar lo vivido. paciencia.
quiero contarle también que aún tengo la ilusión de tener una hija. debo estar en esa etapa, aunque ya larga para mi edad, en la que las mujeres sienten la necesidad corporal y mental de tener un bebé. o soy un poco más femenino de lo normal o en realidad esta cuestión no es exclusiva del mal llamado sexo débil.
señora A, la extraño como siempre y como siempre me resulta extraño sentir lo que siento. la/mi vida es tan extraña... la distancia entre nosotros es tan infinita que quisiera ser un alma para incendiarme en una vela azul y viajar con el viento. pero es tan difícil ser lo que uno quiere...
pero lo que sí quisiera hacer ahora, y una vez más, es salir de esta ciudad a la que quiero tanto, aunque no me una a ella el amor sino el espanto, como a borges. quiero descubrir nuevas miradas e ir a lugares de más allá. tan bellos, tan duros y lejanos y vivir, sólo vivir.
señora A, debo decirle también que en esta etapa de mi vida me he visto invadido por algo de lo que siempre he tratado de huir: la frivolidad. o lo que parece serlo en mi vida. juzgue usted: he ido a tantos tontos espectáculos, he comido en lugares caros, me he comprado la ropa y los zapatos que se me antojaron, he bebido y celebrado en exceso que todo, todo lo que he dado a los demás, se vuelve insignificante. tal y como me siento cuando pienso en dios.
lo que sí me parece que a usted no le gustará mucho, hablando de una cuestión física, es que he perdido unos kilos de peso ¿será el amor? ¿será el trabajo? ¿será el amor al trabajo o el trabajo del amor?
señora A, a pesar de todo me siento contento: contar con los amigos debe ser unas de las felicidades más felices de la vida. ellos, a los que usted también aprecia, siguen conmigo, a mi lado. me siento tan orgulloso y agradecido...
hasta pronto, señora A. por favor, no tarde más.

E

viernes, 28 de noviembre de 2008

APEC

Mientras muchos de ustedes, amigos peruanos, gozaban de los feriados y descansaban o vacacionaban o veían por la tele todo lo que acontecía en torno al APEC PERÚ 2008, este grupo de personas hacía posible que el International Media Center funcione las 24 horas del día para que la Leaders Week llegue a todo el planeta. Qué importa si dormían 5 horas al día y trabajaban 18 sin parar; lo que importa, verdaderamente, es que lo hicieron y al parecer les quedó bien bonito, ¿no?
El Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) puso a nuestro país ante los ojos del mundo y a nosotros al borde del soponcio. Por eso ahora los diítas de vacaciones serán nuestros... aunque no por mucho tiempo: acabó el APEC y hay que buscar chamba otra vez, jo jo jo...

martes, 18 de noviembre de 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

¿Cagaban?

Hace unos días soñé que veía cagar al Papa. Lo vi por el ojillo de una puerta blanca, sentado sobre un escusado blanco, leyendo un libro de ángeles con sus anteojos Gucci y su sotana remangada que dejaban ver sus zapatos rojos de Prada.
Al despertar surgieron en mi mente dos preguntas:
1. ¿Por qué he soñado esto?
2. ¿El Papa también cagaba?
Respuesta para la primera no hallo. Primero pensé que podría tratarse de plata, dinero, dólares, euros, pero en realidad no vi caca ni me embarré en ella ni la pisé. Porque los intérpretes de sueños hacen su trabajo según el nivel y la intensidad de la mierda soñada.
Pero la segunda me hizo preguntarme unas cosas más. ¿Los Papas cagan? ¿Cagaban Gandhi y Jesús? ¿Cagan Zapatero y Mr. Bush? ¿Cagaban Mahoma y Bécquer? ¿Cagan Madonna y Maradona?
A muchos de ellos los consideran o consideraban divinos, pero igual son o fueron seres humanos, ¿no? O sea cagan y cagaban como cualquier hijo de vecino. Pero, la verdad, resulta raro y espantoso poner en práctica la imaginación en estos casos: Jesús cagando mientras ora y luego tapando con arena su mojón; Gandhi cagando de manera pacífica; Zapatero y Bush cagando con sus agentes de seguridad al lado; Bequer recitando, Madonna cantando y Maradona haciendo cabecitas mientras puja. A Mahoma no me lo imagino.
En fin, si la mierda valiera, lo millonarios que seríamos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Se murió Yma Sumac

¿Pero quién era?
La cantante soprano más famosa y admirada y olvidada del Perú. Su verdadero nombre fue Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo y se hizo llamar Yma Sumac, que en quechua, la lengua de los incas, significa “la más linda”.
Nació al norte del Perú en 1922 y era dueña, realmente, de una belleza exótica. Fue la primera cantante en la historia de la música en alcanzar un registro vocal de cinco octavas, cuando el promedio de una cantante de ópera es de dos octavas y media. Dicen que su presencia en los escenarios era mágica y divina y que su canto envolvía al público en un magnetismo hipnótico: era como ver a una Princesa Inca o una Virgen del Sol venida del pasado como un regalo de Atahualpa, el último Inca, de quien fuera descendiente.
Poseía la particularidad única de interpretar todos los papeles de la ópera desde soprano de coloratura hasta los graves profundos de un bajo, con pleno dominio de todos los registros sin el uso de falsete ni del registro de silbido.
Desde que hizo su debut internacional en Buenos Aires, en 1942, la Alta Sacerdotisa de los Incas, como se hacía llamar, no cesó en recorrer el mundo. Su carrera ascendió rápidamente cuando debutó en Broadway en 1951 y lanzó varios hits musicales. Realizó grandes presentaciones en diversos países de Europa, Asia y América Latina. En la cima de su popularidad, Yma Sumac protagonizó la película "Secreto de los Incas" (1954) con Charlon Heston y el film "Omar Khayyam" (1957), lo que la transformó en una estrella de Hollywood. Es la única peruana que tiene su nombre inscrito en el "Paseo de la Fama".
Era común que la Diva Andina se presentara ataviada de majestuosos y ricos trajes folclóricos inspirados en el grandioso imperio incaico. La crítica siempre aclamó su sorprendente voz y su estilo único que la convirtió en un fenómeno de la música de todos los tiempos.
En mayo de 2006, después de 30 años y con 83 años de edad, retornó al Perú para recibir una serie de condecoraciones del Gobierno y otras autoridades y organizaciones culturales. Ya había retornado en los años 70 y se quedó por algunos años, realizando esporádicos conciertos; pero el gobierno militar izquierdista que gobernaba el país por esos años, no le perdonó el haberse nacionalizado estadounidense y fue ignorada por todos los medios de comunicación, que en ese entonces eran manejados por el poder militar.
Falleció en Los Ángeles hace dos días. Sus restos se quedarán en Hollywood, donde pasó 60 años de su vida.
Fuente: Internet

jueves, 16 de octubre de 2008

No busco novia

No busco novia por eso no tengo un blog que se llame Busco Novia. No busco novia porque no soy un buscador, sino un encontrador. No busco novia porque no quiero ser el novio. No busco novia porque ya tuve algunas y es suficiente. No busco novia porque cuando la tengo empiezo a no querer tenerla. No busco novia porque casi todas se quieren comprometer y yo no. No busco novia porque todas son tan lindas que quisiera tener dos o tres, pero ellas no quieren. No busco novia porque no quiero que nadie me elija el calzoncillo que voy a usar. No busco novia porque igual tengo sexo sin tener una. No busco novia porque mi cama es de plaza y media y sólo quepo yo. No busco novia porque tengo mucho trabajo y no quiero más. No busco novia porque sé que si la tengo me querrá más de lo que yo podré quererla. No busco novia porque prefiero escuchar a mis amigos renegar de las suyas. No busco novia porque a casi ninguna le ha gustado leer mi blog o mis cursis poemas o que le cante canciones de amor. No busco novia porque sé que ella me encontrará el día en que yo me encuentre en sus ojos. No busco novia, además, porque sé que en octubre no hay milagros.

domingo, 12 de octubre de 2008

Y siguen los audios

Pero esta vez fue en la Madre Patria, donde el señor Mariano Rajoy (el líder opositor del gobierno español) soltó una frase graciosísima sin darse cuenta que tenía el micrófono abierto: "Mañana tengo el coñazo del desfile", ha dicho.
¿A qué se refería? Pues a que hoy, 12 de octubre, es la Fiesta Nacional de España (o día de la Hispanidad) y, como parte de la celebración, habrá un desfile militar en la plaza Colón de Madrid, al que asistirán el rey junto a la familia real, el presidente y las máximas autoridades del Estado.
Y Marianito, el dos veces candidato a la presidencia del gobierno por el PP -el partido de Aznar-, era uno de los invitados principales.
¿Se habrá presentado o habrá preferido ver el coñazo del cortejo miliciano desde algún cómodo sillón de su casita?

jueves, 9 de octubre de 2008

De León a León

Tío Rómulo, entrégate ya y no seas huevón, que igual te van a atrapar por coyón.
Lucianita, pechocha, tú tranquilita que más tarde sigo consolándote, ¿sí?
Besos

viernes, 3 de octubre de 2008

Gran-Jefe-Un-Lado-Del-Cielo

Si los rieles no se hubieran cruzado por sus patillas, en diciembre próximo Lucho Hernández cumpliría 67 años. Pero un día como hoy, hace 31 años, en medio de unos buenos aires, se quitó. Y listo, sanseacabó. Habiendo robado/ Lluvia de tu jardín/ Y tocado tu cuerpo/ Me duermo/ No se culpe a nadie/ De mi sueño
Y me duele la cabeza. Y no me da la gana de comer pollo a la brasa. Porque Jamás, señor ministro de salud, fue la salud/ más mortal/ y la migraña extrajo tánta frente de la frente!
¿Será que estoy pensando demasiado? Pensar = perder el tiempo, rascarse las pelotas, huevear. Pensar en ti y en mí y en la inmortalidad del chanchito de ojos azules que me mira desde la pared. ¿O serán las pastillas?
Me duele la cabeza porque dicen que la vida está hecha de percepciones. Percepción, realidad, Lacan es el culpable. Por eso yo percibo a mi cerebro como un queso roquefort, con moho y un fuerte olor. Olor, no dolor. Y un color particular.
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
Siéntate pues en mi tonto corazón, corazón. Que los mareos son solo eructos de mi queso y ya la magia se fue con el mago. O la Maga. Y todo se corta. Cortázar.
Y es que ahora el elefantito se baña solo y todos dicen que parece un oso chaposito. Sin embargo él se siente todo un joven dinosaurio.
Pero a veces me siento un cangrejo porque voy de costado, en retroceso. Y allí es donde pierdo a la persona que va a mi lado. El crustáceo va solo.
Porque la tristeza compartida es menos tristeza. Y me duele la cabeza. Y porque es necesario pasar por momentos tristes para saber valorar los pocos y cortos momentos de felicidad que nos presta la vida. La vida.
Además odio a los "messengeres y chats", como a la cerveza que bebo y al cigarro que me fuma, porque no transmiten fielmente lo que la palabra oral y el sentimiento quieren decir. Sabe dios cuántos mensajes se habrán tragado antes de que lleguen a su destinatario. ¿Y si me dijiste que me amabas y la noticia nunca llegó a mis ojos?
Ahora me duele la columna tanto como tu ausencia y mi cabeza casi besa la mesa. Saludos tía Teresa. ¿Es un cocoroco lo que toco? 1 abrazo para la persona a la que anoche obsequié una hoja de papel bond. Gracias.
El agua sube ya,/cubriendo/ los días/ y las horas;/ de mí/ ya sólo queda/ el mar, triste, apagado.

martes, 30 de septiembre de 2008

Carta a Sara

Dice el poeta Oquendo de Amat a su madre:

Tu nombre viene lento como las músicas humildes
Y de tus manos vuelan palomas blancas

Mi recuerdo te viste siempre de blanco
Como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante

Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura

A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso

Entre ti y el horizonte

Mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos
Porque ante ti callan las rosas y la canción

Y qué puedo decirte yo, madre mía. ¿Acaso que te amo? ¿Acaso que te extraño? ¿Acaso que eres lo más valioso en mi vida? ¿Será esto suficiente? Entonces cómo revestir un querer como el mío sin que simples palabras lo maltraten. Tal vez si te dedico unos versos escondidos pueda siquiera demostrarte un poco de mi cariño. Y así, con estos tantos años encima, pero con la ternura de un niño, pueda abrazarte a la distancia sabiéndote inmortal y sintiéndome el hijo más feliz, el más amado, el más protegido.


de la madre

hoy mi madre me roza con sus tibios ojos
queriendo saber por qué
me vivo de tristeza

mi madre siempre madruga por las noches
y por su hijo
odia la razón de los días

su bello rostro vestido por tímidos surcos
ríe a veces de memoria
pero se cubren de años al observar
la vejez de su criatura

hoy mi madre llora la ausencia
de mi amor infantil

y una vez más me roza con sus tibios ojos
olvidando su dolor y las madrugadas
sin la ayuda de dios


Feliz cumpleaños mamá



lunes, 29 de septiembre de 2008

Poesía en la Vía Expresa

Recital poético a cargo de
Feliciano Mejía, Paúl Guillén, Rafael García Godos,
Giancarlo Huapaya, Luigi Faura,
Enrique León y Melissa Patiño
Jueves 2 de octubre de 2008 - 7 p.m.
INGRESO LIBRE
Paseo de la República 5864 – Miraflores
(Esq. Vía Expresa con Av. Benavides)
Teléfono: 444-3672

viernes, 26 de septiembre de 2008

Te cambio de alcalde

El mío es medio tacaño y parlanchín. Quiso construir un supermercado en una residencial y ha colocado un caminito y farolitos de cemento en medio de unos jardines en una avenida central. Y en vez de cambiar el asfalto total de las pistas, como lo hacen en otros distritos con motivo de una cumbre internacional, el señor solo las está parchando. Ama el concreto. Ama los parches.
Mi distrito se llama Jesús María. Me gusta tanto como Pueblo Libre, en donde viví varios años, porque creo que ambos conservan aún ciertos aires de pueblos antiguos, con árboles, casonas, parques y plazas.
Mi alcalde se llama Enrique y recuerdo que cierta vez, cuando desfilaba por las calles del distrito, en plena campaña electoral, no sé por qué, se me acercó, me sonrió y me dio la mano. Espero contar con su voto, me dijo. Ajá, sí, claro, le respondí, con una media sonrisa.
Han pasado un par de años desde entonces y ahora el señor burgomaestre ha hecho de Jesús María un distrito aburrido, soso, con aires de una febril dictadura digna de los años sesenta. Ha prohibido beber en las calles bajo pena de multa. Y en los bares luego de las 23 horas. Ya no se puede pasear con los amigos sin que los serenos (una suerte de soplones chavistas con uniforme de policía local catalana) te observen y te vigilen y te consideren sospechoso de un acto ilícito. Sus radios y sus patrullas cuidan que fumes solo tabaco, porque otras yerbas también acarrean multas exorbitantes, y que bebas agua o gaseosa, porque la venta de alcohol, como en la Nueva York de los años veinte, está prohibida.
Es decir, Enriquito está creando una nueva especie de borracho y fumón: el casero.
En España prefieren que la gente salga a beber, fumar y divertirse a bares, discotecas o a la calle, porque así no causan molestias a los vecinos que prefieren dormir en vez de celebrar. Porque por más silencio que se quiera mantener en casa, la madrugada siempre exagera las voces, las risas y el salud continuo, convirtiendo la alegría de unos en un irrespeto para otros.
Hay que entender que el descanso y el sueño son sagrados. Y que las calles, los bares y los parques son de los vecinos y no de propiedad de un señor que está de paso.
Por eso, te cambio de alcalde, ¿sí?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Otro poema de los dones

Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silesio,
Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego,
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez,
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines, o en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.

De El otro, el mismo (1967) de Jorge Luis Borges (1899–1986)

viernes, 12 de septiembre de 2008

Noche de pizza y poesía

Un nuevo point para la poesía existe en Barranco. Yeeeeee. Es el YACANA Arte & Rockbar, ex Ekeko, juntito al Juanito y frente al Sancho Panza. ¡Qué bacán que está y estará! ¿Por qué? Porque según me contó Vanessa Martínez, la carnicera, en un paseo por sus interiores, han comprado la vieja y hechicera casa de al lado y pronto será un lugar alucinante.

Ayer jueves hubo poesía, como dicen serán todos los días de Júpiter. Estuvieron en la mesa y en ese escenario asombrado y azulado, Rafael García Godos, Giancarlo Huapaya, Melissa Patiño y Diego Lazarte. Y por ahí, regalándole a la noche su presencia, Domingo de Ramos, Paul Guillén, Pablo Salazar y Vanessa.

¡Que se repitan esas noches y que Yacana crezca, crezca y crezca hasta las altas ramas de los altos árboles de Barranco y se trague a su horrible bulevar mientras los poetas comen pizza!

martes, 2 de septiembre de 2008

Mi carro: el adiós

Compañero de tardes y amaneceres, de mañanas y noches sin fin, te vendí y no me arrepiento. Olvidé todas tus bondades y lo bien que la pasamos juntos, y te vendí. Eras un poco salado, es cierto, y nos chocamos muchas veces, sí, pero has de saber que te quería. No como para llorar por tu partida, pero algo de cariño te prodigué. Tu comprador, gracias a Dios, no lee este blog, por eso se enamoró de ti ignorando tu pasado. Pero qué es el pasado sino lo que somos en el presente. Y tú te veías muy guapo hoy, justo hoy cuando te entregué a otro. No niego que me pagó bien por ti, aunque supongo que valías mucho más, y que los dólares pesaron más que el sentimiento; pero reconoce que al fin y al cabo eras una cosa y la vida nos enseña que no hay que aferrarse a los objetos. Viajé contigo, pasee contigo, nos emborrachamos, nos drogamos, hicimos el amor en la playa y en un parque, fumamos hasta el amanecer y llevaste por calles y carreteras a muchos amigos y amigas que también te recordarán con una sonrisa. Como yo. Aunque ya no estés, aunque te hayas ido. Adiós.

jueves, 28 de agosto de 2008

El loco No

Nunca he conocido a nadie que diga tantos “No” en un día. Le miro, dice No. Le hablo, dice No. Le sonrío, dice No. Me acerco a él, dice No. Por eso le llamo "el loco No".
Una vez gritó No No No No No No No de una manera tan rápida que no pude contar cuántos pronunció. Pero lo dijo de una forma tan linda que insistí y lo seguí con el fin de tomarlo en mis brazos. Lo quería levantar y hacerle cosquillas y que ría y ría y me diga No No No con su boquita levantada y dejarlo exhausto.
A veces, cuando detiene mis ímpetus por hacerle un cariñito con un rotundo ¡No!, le respondo con un contundente ¡Sí! Y me dice No y le digo Sí y me dice No y le digo Sí, hasta que se harta y se va raudo dibujando una sonrisita en su rostro. En otras ocasiones solo me ve desde lejos, le hago una señal con mis dedos en forma de pinzas, como anuncio de persecución, y de inmediato me apunta con su dedo índice derecho y grita ¡No!
El "loco No" es un bandido. Un bandido lindo y dulce. No importa que diga tantos No en un día o en un segundo, porque además es dueño de una carita que enamora, sobre todo cuando ve mi carro e intenta subirse diciendo TiTiii TiTiii.
Se llama Santiago, es hijo de mi hermano, tiene 3 años, un cabello hermoso y una personalidad digna de un León.
¿Sí o No, Santi? !No¡

sábado, 16 de agosto de 2008

¿qué es el sur?

¿un punto cardinal de mierda? ¿una región de mierda abajo de todo y que no vale ni mierda? ¿pueblos de mierda devastados por un terremoto y la indiferencia de mierda? ¿solo gente de mierda que huele a mierda? ¿qué es el sur? ¿solo unos cuantos muertos a los que debemos poner unas velas de mierda? ¿casas de mierda regaladas pero sin techo y sin agua? ¿un quejido, un llanto y un frío de mierda que te congela hasta la dignidad de mierda? ¿qué mierda es el sur? ¿una estrella de mierda? ¿un lugar ideal para unas fotos de mierda? ¿miles de soles que se quedaron en el camino y llenaron los bolsillos de un maricón de mierda? ¿hay un sol de mierda en el sur? ¿hay personas y perros de mierda en el sur? ¿la suciedad y los escombros de mierda son gratis si eres un sureño de mierda? ¿qué es el sur? ¿son mis ojos de mierda que prefieren mirar al norte? ¿o son ellos que festejan el día de la juventud con bailes y música de mierda? ¿qué mierda hacen que no hacen bien su trabajo de mierda? ¿somos unos pobres de mierda por falta de dinero o porque no sabemos hacer respetar unos derechos de mierda? ¿o soy un pobre mierda porque callo y no grito? ¿qué mierda es el sur? ¿unas frazadas, una carpa, un poco de agua, unas medicinas y un ya vete a la mierda? ¿o será la gran ayuda de mierda que duró tres días y que luego dio un asco de mierda? ¿sabemos que ya pasó un año de mierda y el sur sigue siendo una mierda? ¿sabemos qué es el olvido e ignoramos qué es el sur? ¿qué es el sur? ¿una mierda?

miércoles, 13 de agosto de 2008

La música es un eco del mundo invisible


ANDRÉS CALAMARO
Tour “La lengua popular”. Domingo 26 de octubre. 8 p.m.
Explanada del Estadio Monumental. Entradas

MOLOTOV
“EternaMiente”. Viernes 15 de agosto. 8 p.m. Anfiteatro del Parque de Lima. Entradas

BACKDOORMEN
Lo Mejor de The Doors. Viernes 22 de agosto. 11 p.m.
Centro Cultural La Noche.

DOLORES DELIRIO
Dos show diferentes. Jueves 28 de agosto. 7 p.m.

Centro Cultural La Noche. Entradas

NITO MESTRE
Viernes 29 de agosto y sábado 30 de agosto. 10 p.m
Estación de Barranco. Entradas

FESTIVAL DE ROCK INTERNACIONAL
El TRI. AMÉN. RÍO. Viernes 05 de septiembre. 7 p.m.
Anfiteatro del Parque de Lima. Entradas

MERCEDES SOSA
Gracias a la vida. Jueves 25 de septiembre. 8:30 p.m.
C.C. María Angola. Entradas

JAGUARES EN LIMA
Viernes 26 de septiembre. 10 p.m.
Scencia Centro de Convenciones. Entradas

¡Gracias Calín!

viernes, 8 de agosto de 2008

Ocasión

Vendo carro x viaje

Toyota, color rojo amor o putón, según los pasajeros
Año: 1993, pero parece del 2008
Usa gasolina de 90, económico y rendidor, como el dueño
En un viaje al norte llegó hasta los 140 km/h, y resistió
Dicen que tiene 4 cilindros y carburador, que no sé qué son
Su SOAT vence en julio de 2009, así que estréllate antes
Tiene 5 llantas, contando la de repuesto
Tuvo un único dueño y nunca tuvo choques ni rasguños
Lo manejaba mi abuelita, que tiene 70
Tiene equipo de sonido de colección, o sea con casete
Asientos cómodos y espaciosos, sobre todo en la CostaVerde
El pago tiene que ser al contado, no fío
El precio no lo pongo, no quiero que se amontonen
Sale con herramientas y con un lacito rojo para el maldeojo
Y con un vale para una bendición gratis
a cargo de un cura virgen
Interesados llamar, interesadas sacar cita
Abstenerse revendedores

jueves, 31 de julio de 2008

Las cagadas de mi vida

La otra noche, al dar un paso fuera de mi casa en dirección a mi carro para ir al cumpleaños de mi amigo Raúl, sentí un ligero golpecito en mi hombro derecho. Volteé a ver de qué se trataba y efectivamente era lo que imaginaba. Luego alcé la mirada para conocer el origen de aquello casi familiar para mí y entonces lo pude ver: el culo de una paloma que yacía posada en la cornisa de la ventana de la habitación de mi hermana. Es decir, había sido cagado por un pajarraco una vez más.
El día en que a Santiago Nassar lo iban a matar, cuenta Gabo, había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. A mí los pájaros me han cagado y salpicado tanto en sueños como en la vida misma. Y no sólo en la cabeza, sino en los hombros, el pecho, en la espalda y caminando por la calle; vestido de traje, solo, acompañado, de pie, aquí, allá, bajo un cielo límpido de nubes y hasta dentro de un local.
Las palomas y sus regalos son considerados un mal endémico mundial. En muchas ciudades de Europa las matan porque se multiplican tan rápido como los conejos y dicen que ya hay demasiadas. En las latinoamericanas también las matan, pero supongo para que la gente se prepare algún buen guiso o un caldito con fideos. Pero en todas, hay que decirlo, existen quienes las alimentan con maicito o pancito o algún otro grano que les sobra en casa. Es decir, hay quienes les llenan el buche para que después se dediquen a cagar a diestra y siniestra.
Dicen que la probabilidad de que alguna paloma guanera te cague es de una en un millón. Esto, claro está, si te encuentras lejos de iglesias, plazas, monumentos o parques, en donde abundan. Y dicen también que es de muy buena suerte y otros aseguran que no solo eso, sino que significa plata, money, soles, dólares o euros. La verdad es que no me puedo quejar de la vida que he tenido, pero no quiero pensar que todo lo bueno que me ha pasado se lo debo a las cagadas de las palomas. Pero calculo que cuando algunos mencionan lo de plata, money, soles, dólares o euros, se refieren al gasto que ocasiona limpiar la mancha y el olor que te dejan.
Puedo contar muchas anécdotas con respecto a los cagues de las palomas en mi vida, pero sólo me detendré en una. Ocurrió hace muchos años en un matrimonio en Monterrico. Habíamos ido en grupo a la iglesia y luego a una casa enorme con jardines, piscina y un gran salón techado con toldo al fondo. Había un bufé con mucha comida y gente elegante por todas partes. Yo había ido con un terno negro, impecable, y con una corbata amarilla medio brillosa, elegante. Me senté en una de las mesas redondas junto con Arturo, Mónica, Erika, José, Isabel, Álvaro y Elizabeth, entre otros. Presenciamos la entrada de los novios, la presentación, el baile con los padres y padrinos, y aplaudimos entusiastas el vals que interpretaron. Jenny estaba radiante. Todo estaba muy lindo. Y como parte del programa y marco ideal para el baile central, soltaron unas palomas. La gente se alegró y festejó el detalle. Luego de algunas piruetas, casi todas salieron volando por un espacio abierto en el techo, salvo una. Era blanca. Y fue esa una la que sobrevoló por nuestra mesa y soltó su proyectil. Su blanco, mi terno negro, hombro derecho. La maldita había tragado tanto que más bien parecía un pato el que me cagó. Era un chorro. Mis queridos amigos de la mesa se morían, pero de la risa. En ese momento me enfurecí con todos. Odiaba que se rieran de mi desgracia. Qué suerte ni qué ocho cuartos. Váyanse a la mierda, les dije. Luego Mónica se puso a mi lado para ayudarme a limpiar la caca de ese bellaco pajarraco. Mi rostro era un tomate de la cólera y de la vergüenza. El de Mónica también, pero por la risa contenida.
Lo bueno de estas cosas, aparte de la estrella que dizque te trae, es que te haces inolvidable. Casi famoso, diría. De esta anécdota han pasado casi diez años y aún mis amigos la citan en las reuniones que hacemos. Pero claro, si no se tiene la paciencia y el aguante para resistir las risas y carcajadas, que no son burlas precisamente, entonces sí la cuestión se complica.
Yo me río con mis amigos y me encanta hacerles reír. A veces sin quererlo, a veces montando shows (como hace unos días en una discoteca cuando me lancé a los brazos de una rubia con sorpresa). Y no necesito de palomas ni de sus cacas para tener la suerte de reírme de mí mismo. Aunque si de alguna fortuna traída por estas debo de ufanarme, son justamente ellos, mis amigos, una de las más grandes que me ha brindado la vida.

miércoles, 30 de julio de 2008

(este es un aviso político contratado)

HOY


Este será un recital de poesía muy singular, con humor, irreverencia y talento de todas las edades. Es una cita a propósito de la selección titulada: "2+ No antología No contemporánea de los poetas amigos", la misma que declara fundarse "en el amiguismo y no en la búsqueda de las nuevas coordenadas de la creación poética, menos en el convencionalismo de la homegeneidad retórica o generacional".

Los editores de EstaNoEsUnaPutaEditorial han reunido en ella a veinticuatro poetas guiados por el sólo y confesado criterio de la amistad que los vincula.

Participan en esta aventura parnasiana:
Enrique León, Rafael García Godos, David Collazos y Gabriel Bolívar.

Recitarán Diego Lazarte, Josefina Jiménez, Giancarlo Huapaya, Vanessa Martínez, José Pancorvo, Andrea Cabel, Harold Alva, Carlos López Degregori, Gonzalo Málaga y Miguel Ildefonso. Julio Heredia oficia de anfitrión por la Alianza Francesa.

Los esperamos pues HOY a las 7.30 p.m. en la Sala Lumieres de la Alianza, ubicada en la Av. Arequipa 4595, Miraflores.

2+ No antología No contemporánea de los poetas amigos reúne los textos de: Harold Alva, Gabriel Bolívar, Andrea Cabel, David Collazos, Roxana Crisólogo, Manuel Fernández, Miguel Fuentes, Rafael García Godos, Ericka Ghersi, Willy Gómez, Héctor Hernández, Giancarlo Huapaya, Miguel Indefonso, Josefina Jiménez, Diego Lazarte, Enrique León, Carlos López Degregori, Gonzalo Málaga, Miguel Malpartida, Vanessa Martínez, José Pancorvo, José Ruiz-Rosas, Salomón Valderrama y Stanley Vega.

miércoles, 23 de julio de 2008

Ella y él


Ella está tendida en medio de la habitación. Su blanco cuerpo recibe la débil iluminación de un viejo lamparín. Su boca entreabierta al igual que sus manos parece exhalar el silencio que reina en su estancia. Su mirada al vacío.

Él permanece inmóvil sobre un holgado sillón beige. El humo de su cigarrillo ensombrece la imagen de ella y los latidos de su corazón le ponen ritmo a su ausencia. Sus piernas entrecruzadas.

Es la noche menos blanca de un largo verano. El rumor del viento, blando, acompaña al secreto que envuelve los cuerpos de dos seres que se temen. Que se desean. Que se aman.

Él suspira. Rompe el silencio.
- Podría dibujar en mi sueño el abstracto de mi cuerpo y poseerlo poco a poco sin que un observador perturbe el ansiado festín. Y besarlo y abrazarlo hasta hacerlo mío.

Ella no reacciona. No le ha escuchado. Parece como si extrañara que la noche ingrese a la habitación y que fuera ella quien la tomara por asalto. No le importa nada, sólo la noche. Él prosigue en su monólogo.
- Mi piel estaría a la orilla de un celeste río, bravío, caudaloso. Se uniría a él y gozaría el castigo. Gozaría el momento sublime de morir en sus fieras aguas.

Ella cierra los ojos. Llora. Necesita ocultar el deseo de ser amada. El tiempo en la habitación no es suficiente para olvidar el instante. El instante es eterno. Dice.
- Sé de una historia incompleta que recuerda el destino de una niña solitaria. De la herida que le heredaron un día de invierno. De su estigma etéreo.

Él comprende lo escuchado. La observa y siente miedo. Finge distracción. Ella está derrengada. Estira el brazo y se obsequia una manta azul. Cubre su rostro. Llora. Él dice.
- Podría entablar contacto con mi espíritu inmutable y ofrecerle el dulce beso de la muerte. Sumergirme en su luz tétrica y obscena y navegar en ella cual gaviota en el ocaso.

Ella detiene el sollozo. Endereza el cuerpo bocarriba. Fija su mirada al sucio techo. Imagina un elefante de grandes colmillos, un león melenudo, una mariposa colorina. Dice.
- La niña debía de sonreír en todo momento. Eres una linda niña, le decía su padre. Y las niñas lindas no conocen de tristezas, decía su abuela. Están siempre felices sonriendo para los demás.

Él escucha. Una lágrima furtiva atraviesa su rostro. La desvía de inmediato. Piensa. Nunca he llorado. En frente de ella ni de nadie. Nunca. Ella continúa.
- La niña crecía al paso de los años. Siempre sola. No conocía de amores. Nadie jamás comprendió la terrible soledad de su alma ni la extrañeza de su mirada ni el color de sus ojos. Y sonreía.

Él interrumpe.
- A veces siento a mi sangre salir por los poros de mi cuerpo. Recorrer lagos y ríos y llegar a una espumosa cascada. Y caer y caer hasta tocar el fondo negro de una copa de vino. Las aguas de la cascada se tiñen de un rojo intenso. El vino es negro. Y yo sumergido.

Sus frases fuera de lugar, sus incoherencias, le abrían siempre la puerta de escape al momento, a la realidad. Eran el manifiesto de un huir de toda situación que evoque sentimientos tiernos. El subterfugio preciso para no demostrar amor, para no demostrar emociones. Asé era él. Un ser que nunca creyó amar ni ser amado. Ella no calló.
- La niña se hizo adulta. Aunque ya no existíaa en ella la obligación de una sonrisa, sonreía. La costumbre a veces es más fuerte que el propio deseo. La adulta que era niña así lo creía.

Ella llora mientras habla. Y sonríe. Dice.

-Tras su hermoso rostro y mirada de fuego ocultaba su aterradora y dulce soledad. Nunca se apartó de ella. Jamás siquiera lo pensó. Ella había nacido bajo el signo solitario del silencio. Ella era la soledad misma. La tristeza.

Ha concluido la historia. Su historia. Ella lo sabe. Llora. Sabe también que es sólo un personaje más. Sabe de su resistencia al amor, a amar y ser amada. Y que día a día se hunde en el olvido triste de las historias sin fin. Y sonríe.

Ella le ama. Nunca se lo dirá. Ella sueña con él. Nunca lo aceptará.

Él ha escuchado con atención las últimas palabras de ella. Le causa miedo. Es la historia de su historia. Siente al negro cielo abrir sus nubes, ser cogido por largas manos huesudas y ser desnudado enfrente de ella. Siente su desnudez. También él es un personaje más. También él es un reo de la soledad.

La historia llorada por ella era el aparente paliativo a su temor. Así lo creía. Al fin ve al amor delante suyo. A el amor. Largos días y noches y eternas horas eran testigos de sus pensamientos bañados de lágrimas por ella. Y la almohada, absurda, el mimo apetecido.

Él la ama. Nunca se lo dijo. Nunca le demostró siquiera. Envuelto está en el manto de la represión. Ese que ciega. Toda su vida fue lo mismo. Ahora quiere gritarle cuánto la adora. Quería gritarlo al mundo. Pero no, no lo hará.

Él la ama. Y se teme y la teme. Ella lo mismo. Ella vivirá siempre unida a él. Y distante. Él lo mismo. Y siempre él y ella sumidos en la quimera del amor.

jueves, 17 de julio de 2008

Mi amigo Gianmarco

Conocí a Gianmarco una noche de verano en Barranco. Era el año 1989. Yo apenas había terminado el colegio y él ya tenía 19 años. Y ya cantaba y encantaba, aunque en pequeños lugares donde era fácil contar al público con los dedos de las manos.
Aún eran tiempos de terrorismo y miedos colectivos. La gente caminaba por las calles, iba a fiestas y a conciertos, pero siempre desconfiada y mirando a todos lados como quien se cuida de lo inesperado, de un peligro anunciado. Nadie valía mucho para las bombas de quienes subvertían el orden de una democracia para llegar inválidamente al poder. Ni para los fusiles de aquellos uniformados que te calificaban por el peinado o la ropa que usabas. Salir un viernes o sábado por la noche era como caminar en un callejón oscuro en el que una fatal sorpresa podía llegarte de cualquier modo y lugar.
En ese entonces Gianmarco lucía una cabellera que aun se podía peinar. Era delgado, vital, y siempre pecoso, lunarejo y risueño. Yo tenía el pelo por los hombros y a veces lo recogía en una cola; ya usaba anteojos y no soltaba una casaca de cuero negra que era mi preferida. Él usaba una parecida, igual de vieja que la mía. Casi siempre coincidíamos en usar jean celeste, camiseta blanca y la negra casaca. A veces solo nos diferenciábamos por una bufanda de color chillón o uno de esos collares hechos de grandes semillas o por una gorra, en su caso, o un pañuelo, en el mío.
Recuerdo que una vez nos encontramos en la Av. Pedro de Osma. Yo llevaba la vieja guitarra Falcón de mi padre y él su guitarra tantas veces rasgada. Era un sábado y Gian, como le llamaba, no tenía presentación en ningún local de la zona porque no le tocaba: habían otros cantores con cierta familla que eran los preferidos por haber colocado alguna canción simplona en las radios. Nos sentamos en una banca de la plaza de Barranco y nos pusimos a tocar y cantar melodías ya olvidadas. Nadie nos escuchaba, pero lo hacíamos como si tuviéramos enfrente a un público de 20 mil personas. No nos importaba. Él tenía sus letras y su música y yo mis cancioneros de éxitos de los 80. Una botella de algún licor barato mezclado con jugo de naranja en caja, era nuestro aliciente. Nuestros bolsillos estaban tan vacíos como los mercados, grifos, tiendas y supermercados: eran tiempos de recesión, inflación y de exportación (o fuga) de talentos y de gran producción de monedas sin valor ni razón. Pero, sin duda, una belle epoque por los amigos, la música, la poesía y los sueños de un futuro de revolución pacífica.
Nos veíamos a menudo. Casi siempre en Barranco o Miraflores, aunque alguna vez en Pueblo Libre, donde yo vivía. Alguna vez comió en casa y yo en la suya. Siempre tenía qué contar y lo hacía con tal rapidez que no dejaba entenderse. Pero siempre divertía. Y yo le escuchaba con atención. Me llevaba 4 años y para mí era la voz de la experiencia. Había viajado mucho y hasta vivido solo y ya pensaba en viajar a Santiago para estudiar publicidad. Dedicarnos a la música, creíamos, no bastaba en un país como el Perú. Teníamos la fuerte influencia de nuestras madres que coincidían en ese pensamiento y nos repetían: "toca la guitarra, canta, baila si quieres, pero también estudia, que la música no será suficiente". Con el tiempo ambos les hicimos caso, yo un poco más, él un poco menos, pero, al parecer, ninguno se equivocó.
Han pasado muchos años. A Gianmarco se le han caído casi todos los pelos de la cabeza y los que le quedan se los afeita. Cuestión de look, dice. Ahora luce tatuajes y no es famoso solo por una canción de amor, sino por sus muchos discos, premios, honores, sus tantas letras y melodías inolvidables y requeridas por intérpretes internacionales, y por su sencilla forma de ser y apreciar la vida. Cada vez que lo veo en la televisión o en Internet o en algún periódico o revista, percibo de inmediato que sigue siendo el mismo chico de 19 años que conocí una tarde de verano en Barranco y con el que compartí tantas tardes y noches con la sola compañía de nuestras viejas guitarras.
Hace unos pocos años nos cruzamos en San Isidro y al vernos nos dimos un gran abrazo. Conversamos largo rato en un bar y pudimos comprobar que un amigo es aquel por el que sentimos algún tipo de admiración. Me lo dijo y se lo dije. No paramos de hablar y sonreír y fastidiarnos como cuando éramos chiquillos. Desnudamos sin temor las alegrías y las tristezas las descubrimos sin pudor. Y pude ver que sigue siendo el amo y dueño de sus historias y sus sueños.
Yo lo recuerdo siempre, aunque a veces ande por las nubes. Me sigue llevando 4 años y cada vez me parece más sabio, aunque él diga lo contrario. Pero sé que es feliz, como yo, a pesar de los golpes y las caídas. Y es que, al parecer, ninguno se equivocó.

domingo, 13 de julio de 2008

¡Achiuss!

Hoy he estornudado veinticuatro veces. ¡Achiuss! Veinticinco. Y no es porque esté resfriado o tenga gripe, sino por mi alergia.
Odio esta alergia. La odio tanto que a veces quisiera haber nacido sin nariz. Claro, sé bien que mis fosas nasales no tienen culpa alguna, aunque sean sus conductos por los que se hace interminable esa sustancia viscosa llamada moco, pero compréndanme: de tanto sonarme y limpiarme la ñata, que no es tan ñata, se me pone toda roja y gorda como la de un claun.
Esta fastidiosa alergia, que además me hace lagrimear y a veces me bloquea los oídos, no solo afecta mi salud física, sino mi economía: Clorfenamina, Cetirizina o Loratadina, cualquiera de estos antihistamínicos es el que debo comprar cuando esta me invade y se apodera de mi sensible organismo. Además de pañuelos desechables, toallas de papel y hasta de mangas de chompas y casacas que se vuelven los depositarios de mis caudalosos ríos. Y sí, ahora lo confieso, soy yo el que robo el papel higiénico cuando entro al baño.
Sé que mi alergia no tiene cura y moriré con ella y sé también que en la mayoría de las veces la culpa es del polvo y la humedad que se respira en Lima y la cercanía de mi casa al mar. En la mayoría de las ocasiones me acompaña en las mañanas de invierno, pero en muchas otras me ha jodido durante todo un día sin importar la época del año, la ciudad o la compañía con la que amanezca.
Dicen que hay que aceptarnos como somos para querer a los demás. Por eso yo he aceptado a mi alergia y, aunque a veces la maldiga, creo que no sería el mismo sin ella. En el fondo es una fiel compañera, esa que no sabe de pobrezas ni de malos momentos ni de abandonos.
Pero si alguna vez me ven estornudar veinticinco veces, no me digan ¡Salud! veinticinco veces, por favor (y menos ¡Jesús!, como en España). No se molesten. Con una sola vez basta y sobra. Que de tanto salud y salud, vamos a terminar borrachos de tantas gracias y gracias, ¿no? ¡Achiuss! ¡Salud! ¡Gracias! Veintiséis...

martes, 8 de julio de 2008

Mi carro: el choque final

Y digo final no porque mi carro se haya destrozado o me haya muerto, sino porque después de este choque no habrá otro más: su reparación ya es un hecho y su venta casi inmediata.
Fue muy fuerte, la verdad. Más que los tantos otros anteriores. Pero, repito, no me he muerto ni quedé gravemente herido. Quedé un poco impresionado, sí, y aún, pero con mis diez dedos enteritos y expeditos para el cuento de hoy.
Mi amigo Piero dice que una o dos veces pueden ser casualidad, pero tres o cuatro, ya no. ¿A qué me refiero? Que en este choque también estuvo presente, aunque unos minutos antes, Erika. No digo que mi amiga sea una especie de ave de mal agüero o amuleto de bruja, pero es la realidad: Erika ha estado presente prácticamente en cuatro choques de mi carro salado que necesita agua bendita, como dice Humberto.
¿Que cómo fue? Pues iba por una avenida de doble sentido luego de dejar a Paola y Erika en sus casas, en Pueblo Libre, y a Mariela en una esquina segura para que tome su taxi. Iba rumbo a mi casa, solo, a unos tres minutos de allí. Al llegar a una intersección con una calle de un solo sentido, yo seguí mi camino confiado en que los conductores que cruzaban la avenida por la que yo iba respetarían la palabra PARE. Pero no fue así. Un carro siguió de largo sin siquiera sobreparar por la giba colocada por precaución, y me impactó en la parte izquierda, por mi lado, de lleno, dándome una vuelta completa y arrojándome sobre un jardín cercano.
El sonido fue tremendo. Tanto que Mar, la hija de Erika, lo escuchó desde la sala de su departamento a 50 metros del lugar. Tanto que fue eso lo que más me asustó y bloqueó e impidió que salga de inmediato. Tanto que solo miraba al vacío con el carro aún encendido. Hasta que empezaron a aparecer muchas personas a mi alrededor: vecinos, transeúntes, policías municipales y nacionales y varios chismosos. ¿Se encuentra bien? ¿Está bien?, decían. Y me miraban. Y me seguían mirando. Cuando me moví un poco para sacar el celular de mi bolsillo, escuché a un viejito que decía: Ah, está bien… hasta va a hablar por teléfono… Luego llegaron Mariela, Erika y Rafael y pude sentir que la compañía es el mejor obsequio en un momento así.
Esta vez no fue una hermosa mujer con un carro de lujo quien me chocó, sino un señor de 64 años que alquilaba un taxi amarillo Toyota Station Wagon para trabajar y poder mantener a su familia. No contaré detalles acerca de mi chocador jubilado ni del modo en que arreglamos las cosas porque creo que no estaría bien. Sólo diré que al día siguiente, al volver a verlo, me dijo: Usted ha ganado un amigo.
Enrique, entiende de una vez por todas, estás conduciendo en Lima, maneja a la defensiva, me ha repetido Omar en los últimos días y cada vez que ve mi carro. Enrique, pareciera como si fueras tú quien quiere que lo choquen, inconscientemente, pero creo que eres tú, me ha dicho Aida. Y yo no sé qué decirles porque creo que tienen razón: soy yo pues, sí, aunque son otros los que me chocan, al parecer soy yo. Por eso creo que debo terminar de leer The secret y desear firmemente no volver a contar ni escribir sobre un choque nunca más... aunque me divierta tanto haciéndolo.

martes, 1 de julio de 2008

Mamá, quiero un Tola

Ese fue el pedido que le hice a mi madre cuando tenía 12 años. Yo no quería un Atari ni el carro de Meteoro. Yo quería un Tola. ¿Y cuánto costará uno de esos?, me dijo, mientras veíamos unas fotos en una revista. No sé, pero deben ser baratos, ¿no?, le respondí.
A los pocos días me olvidé del pedido y recibí como sorpresa un enorme avión a control remoto que no volaba. Pero era Navidad y la imaginación y los cohetecillos bastaban para elevar cualquier cosa por los aires. Además me gustaba que mi avión lance un sonido de despegue, alce el pico y encienda las lucecitas de sus alas. ¡Qué Tola ni qué ocho cuartos! Eran los 80 y yo tenía un Boeing 707 que no salía en revistas ni en ninguna publicidad porque seguramente mis padres lo habían pedido de contrabando.
Han pasado más de 20 años y la obra de Tola ya no es la de entonces, ha evolucionado enormemente. Aun así la semana pasada volví a decirle a mi madre que quería un Tola. Para qué, me respondió. Mamá, es un Tola, un cuadro de uno de los artistas plásticos contemporáneos más importantes del Perú. Sé quien es Tola, me dijo, mientras me lanzaba una de sus dulces miradas que anuncian peligro. Pero mejor por qué no te buscas una Tula, remató. Luego me hizo un cariñito en los cachetes. Y claro, tenía razón. Era más fácil encontrar una mujer con plata con la que hacer clic, que comprar San Cipriano El mago (que en realidad se llama La cura del daño) de Tola. ¿Cuánto cuesta ese?, preguntó David al vigilante de la galería. Para ti 40 mil, le respondió. Pasamos la saliva. ¿Y el de allá?, le pregunté. Ah, ese 80 mil. ¿Hablamos de soles?, le dijo David. No pues amigo, dólares, moneda americana. Ah, ya... ¿Tienes otro folletito?, le pregunté finalmente.
Habíamos ido a ver la muestra antológica titulada Tola. El artista como demiurgo, en una sala de Miraflores. No había mucha gente, aunque sí algunos chiquillos con sus mamás copiando las leyendas de las obras para la tarea del colegio. No nos importaba el ruido que hacían con sus chicles ni los flashes de sus fotos. Estábamos en medio de tantos Tolas que hablaban de 40 años de trayectoria artística en una selección de 50 obras entre óleos sobre lienzo, esmaltes sobre maderba y trabajos con técnicas mixtas, y eso bastaba. Era la segunda vez en menos de dos meses que veíamos a Tola en una galería. Allí estaba él, rodeado de abrazos y saludos. También había güisqui para todos. Salúdalo, le dije a David, que decía que Tola en persona le había escrito un mail de invitación. Claro, si dices que ha visto tu video en youtube, te va a reconocer, le dijo Gabriel. No, mejor no, repitió y repitió David en todo el tiempo que estuvimos fungiendo de intelectuales en medio de tanta linda invitada. Yo quería que me lo presente pero nunca se le acercó siquiera. ¿Pero no dijiste que era tu amigo?, le increpamos antes de salir al concierto que Frágil ofrecía al aire libre, afuerita nomás.Aún quiero un Tola. Cualquiera, uno chiquito aunque sea, pero quiero uno. Y no sé si algún día lo compraré o lo robaré, pero lo tendré. De eso sí estoy seguro. Aunque por ahora me conforme con una imagen de la serie Los eunucos de la guerra que recorté de El Comercio cuando le hicieron un reportaje a colores. Y con los catálogos y folletos que tan gentilmente me obsequiaron en las dos galerías en las que lo fui a ver. Además, no tendré una Tula pero tengo a Tola en su web... y allí hago clic con él cada vez que me da la gana.

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viernes, 27 de junio de 2008

Sandra

Sandra es poeta. Una viajera incansable y una luchadora. Tiene unos ojos preciosos y una sonrisa que enamora. Es paisana del Che y de Gardel. Ama Buenos Aires pero Cuba es su pasión. Es una revolucionaria. Dice que busca su sitio, pero ignora que lo tiene en los corazones de mucha gente.
No recuerdo el día que la conocí, aunque sí el año y el lugar: 1999, una sala de chat sobre poesía y literatura, en donde la palabra escrita era la efímera bendición.
Nos conocimos personalmente una tarde de verano en un café de Buenos Aires. Aún recuerdo su cabello al viento y sus mejillas sonrojadas, como ella al pequeño lunar que duerme sobre mis labios. Frente a frente ya no éramos más un seudónimo en la pantalla. Habíamos roto la barrera de aquella virtualidad que ilusiona y disfraza.
Nos volvimos a ver luego de varios años en Lima. Era otoño y la casualidad fue la madre de las causas emprendidas. La trova del ambiente nos hizo evocar nuestras primeras marchas en este mundo onírico. Y otra vez su verde mirada y su cabello y sus manos color de la luna y aquella voz de porteña enamorada. Pero el amor, esa palabra.
Sandra es la única persona a la que he visto tres veces en mi vida en tres países diferentes. El próximo lugar al que el destino nos arrastró fue Barcelona. Ella vivía en Murcia y de regreso a América se detuvo en la ciudad donde yo vivía. Caminamos. Cocinamos. Le mostré el Mediterráneo mientras su corazón hablaba; y el mío también, pero este es un corazón coraza.
Sandra es poeta, lo repito. Amante de Cortázar y de Silvio, de Charly y Pessoa, de Chinaski y de Fito. Y es mi amiga. Hace unos días abrió las puertas de su Violeta de Ultratumba y ha recordado algunos momentos compartidos con el enjaulado y con Vallejo. Y se lo agradezco. Porque, como dicen que dijo Borges, de eso está hecha la vida, sólo de momentos.

jueves, 26 de junio de 2008

Y nacer es aquí una fiesta innombrable

Este post lleva el título de un pequeño y hermoso poema que el chileno Gonzalo Rojas le dedica a José Lezama Lima. Y lo cito porque unos editores acaban de gritar una frase muy parecida al verso: ¡Y nacer en un blog aquí en Internet es una fiesta innombrable!
Pues eso, la Ed. EstaNoEsUnaPutaEditorial ya tiene blog: un espacio de los libros que los noeditores han publicado y de las reseñas, comentarios y demás notas que críticos, literatos y medios de comunicación les dedican.
También es una manera de agradecer a los que nos apoyan y de escuchar (leer) a todos aquellos que quieran fastidiarnos, aplaudirnos o enviarnos besitos.
Salud pues por la cigüeña que nos trajo este nuevo blog y bienvenidos sean a la fiesta interminable de EstaNoEsUnaPutaEditorial.