miércoles, 28 de octubre de 2009

Señora A

Hace un tiempo me dijo usted que lo que más quería era verme feliz. La felicidad, en ese entonces, la escribía yo con f de fealdad. Todo, o casi todo, tenía el color gris de las cosas abandonadas. Yo mismo era un tipo gris incapaz de sonreír por sonreír. Y es que pensar en usted me colocaba en un raro y solitario lugar que ahora miro de lejos. En lontananza.
Ahora, señora A, una sonrisa acompaña mis pasos y una música gobierna mis sentidos. A veces lo inesperado es lo más esperado y entonces una mirada basta para ser parte del milagro. Usted me comprende. Sus lágrimas esta vez serán de alegría y volarán hacia mi sonrisa. Porque esto bonito que me está ganando también es un poco suyo.

E

4 comentarios:

Anónimo dijo...

presumido! (te mando un zumbido!!!)

ps. si fuera peruana, estaria encantada de tener a Jaimito como presidente.

A nonimo.

enrique león dijo...

jajajajja (¡zumbeadooo!!!)

Anónimo dijo...

¡pues ya era hora muchacho!¿cuantos años tuvieron que pasar para que te liberes? ¿vez que solo dependía de ti? Uno es tan libre como se lo pueda imaginar.

Silvana dijo...

Feliz de ser la sonrisa que acompaña tus pasos y la música que gobierna tus sentidos. Todo lo bonito que nos está ganando (y pasando) es únicamente, NUESTRO.