viernes, 30 de abril de 2010

Carmen

“De lejos se ven los toros, de cerca los toreros”, le dijo Carmen a E, como respuesta al “¡Qué guapa está usted!” que este le regaló a la distancia, mientras iba presuroso.
Carmen es vecina de E y vive sola desde que enviudó. Los hijos se le fueron robados por sus mujeres, como dice, alegre, porque ahora tiene nietos y bisnietos y ochenta y cuatro años de felicidad, como repite, aunque todos saben que los últimos nueve no lo fueron porque Alberto, su esposo por más diez lustros, no estuvo más.
“¿Cuál es la condición del anciano en una sociedad trepidante como la nuestra? –dice Simone de Beauvoir en "La vieillese"- Miserable. Porque una vez usado por ella, y relegado de manera degradante, su solo destino es el de esperar la muerte”.
La francesa bordeaba los setenta años cuando escribió el libro, nueve menos que Carmen, en una época lejana de la Europa existencialista. Sin embargo, las cosas no han cambiado a pesar del tiempo y su modernidad.
Si algo en común tiene Carmen con Simone es que ella también espera, como esperó la Beauvoir, ya usada y solitaria, su destino mortal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

..Me gustó este pequeño momento de reflexión para el tema de la vejez y su calidad.
¿Crees en verdad de que un adulto mayor sea un ser "usado"? o ¿es esto lo que interpretas de lo que la sociedad usa como término para calificar a un adulto mayor?. No me quedó claro ese pensamiento.
Lo viejo, lo usado, lo bonito, lo feo, lo agradable, lo desagradable, y sgtes, son, como dijera un profe: realidades y dicotomías.
Pero ¿sabes?, el ser mayor creo que me dará la oportunidad de sentir una extraña libertad y fascinación desconocida. Creo que ser mayor es una fortaleza y una linda forma de actitud de valentía de aceptación de la vida como un ciclo.
AE dijo que la energía no se destruye, sólo se transforma. Yo le creo.

MSL

Enrique León dijo...

Hola MSL:
Yo concuerdo totalmente con lo que escribió Simone de Beauvoir acerca de los ancianos. Me bastaría solo con visitar algún asilo o el área geriátrica de un hospital público para comprobarlo (aunque he hecho ambas cosas hace varios años). Las sociedades en general no valoran la experiencia ni los conocimientos de los viejitos. La mayoría se convierte en una carga para sus familias y en un estorbo para el Estado. Y esto, creo, lamentablemente, no es novedad.
Saludos