miércoles, 13 de mayo de 2009

La otra Peter Pan

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Ese maldito ruido le martillaba el cerebro. ¿Por qué la habían atado? ¿A dónde más podría ir si la voluntad y los impulsos se le habían escapado por las heridas que ella misma se había dibujado en las muñecas?
Pasó la vida entera huyendo. Y cuando finalmente se atrevió a cruzar la cortina de sus miedos, se encontraba con esto. La muerte no podía ser aquella burla cruel y absurda. Una cama de hospital. Y el lamento de un reloj: mar-cán-do-le- (tic) -e-se-nue-vo- (tac) - y eterno tiempo.
Cerró los ojos y en su oscuridad volvió a buscar la tierra del nunca jamás.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy segura que Peter Pan gritó pidiendo ayuda muchas veces, ahún en sus silencios. La depresión se ve, se escucha y hasta se huele. Si la ignoramos y dejamos que siga oprimiendo llegando al límite, la autodestrucción y la muerte pasan a mostrarse como unicos liberadores.
Aurea

Yo dijo...

Peter León pasó la vida huyendo.

raggs dijo...

creo que ya lo habia leido

enrique león dijo...

ah ya, ahora eres lector...

MujerSalvajenL dijo...

No sè porquè me recuerda a Veronika decide morir...