lunes, 29 de marzo de 2010

Llamoja y la poesía en vivo y en directo

Esta semana una joven de 23 años ha hecho lo que muchos viejos, reconocidos, premiados o mil veces publicados poetas peruanos soñaron siempre hacer: leer sus poemas ante cientos de miles de personas, sino millones, en vivo y en directo.
Giuliana Llamoja es una joven limeña a la que le encanta leer, bailar, escuchar música e ir a la playa. Estudia Derecho y tiene como escritoras favoritas a Simone de Beauvoir y Alejandra Pizarnik. Hace un año dejó la cárcel luego de cumplir una condena de cuatro por un hecho del que ella se declara inocente. Y en los últimos meses se pasea entre poetas y escritores y por lugares en los que la palabra es la protagonista, mostrando y compartiendo sus propios versos, aunque aún no ha publicado libro alguno.
Al margen de su juventud, la calidad de su poesía y su pasado judicial, la Llamoja ha logrado en pocos días lo que muchos literatos o promotores culturales ansíaron toda su vida: Somos, una de las revistas más leídas del país, le dio tres páginas completas para hablar de poesía; Magaly Tv, el programa de espectáculos más visto del país, le dio varios minutos en los que leyó poesía; y El Francotirador, el programa más visto de los días domingos, le dio tres bloques para hablar de y leer poesía. Además, hace unos meses, Ajá, uno de los diarios populares más leídos de Lima, a pesar de no tener sección Cultural, le dio su página central a nivel nacional en la que publicó sus poemas.
¿Qué tiene Giuliana Llamoja para haber hecho que Magaly Medina, una periodista tantas veces atacada y vilipendiada, y a la que, para muchos críticos, solo le importa el rating y los escandaletes de “Chollywood”, le regale un poemario de Blanca Varela y le haya pedido que lea un poema en vivo y en directo? ¿Qué tiene Giuliana Llamoja para haber hecho que Jaime Bayly, el internacionalmente famoso periodista y escritor peruano, la entrevistara por casi treinta minutos y le haya pedido que lea varios de sus poemas también en vivo y en directo?
Muchos podrán decir que ya tenía cierta fama, o mala fama, por lo ocurrido hace cinco años con su madre; muchos la podrán atacar y decir que su poesía no tiene el valor suficiente y que aún es muy joven para llamarle ‘poeta’; muchos también dirán que se aprovecha de su pasado para hacerse conocida en el mundo literario o que son los medios los que sacan provecho de su nombre. Y se dirán y se podrán decir muchas cosas más todavía en este país del raje y el chisme; pero nadie le podrá quitar el mérito de haber hecho que los mass media le brinden páginas completas y horarios estelares a la poesía. Y en vivo y en directo.
A su corta edad Giuliana Llamoja ha cruzado ya muchas puertas y ha estado ya en muchos lugares, feos y bonitos, en donde ha encontrado gente sonriente y con el ceño fruncido, y voces que la han condenado y manos que la han aplaudido; pero tal vez en estos días esta chiquilla de amable conversación, que dice que el mejor lugar es estar ante Jesús, ha logrado, tal vez, lo repito, abrirle una puerta más a la poesía. ¿Hacia dónde? Eso solo lo dirá el tiempo.

6 comentarios:

kara::kara dijo...

Leoncillo, bien por la difusión de la poesía, si es joven y peruana mejor aún. Claro, que si hablamos de los espacios, dejan mucho que desear, sabemos que siempre hay dos caras de la moneda, así que dudo mucho que inviten a Giuliana por simple apoyo a la cultura. Obviando los motivos, me uno a tu celebración por lo singular de este hecho, que la poesía siempre sea nuestro horario estelar.
Aunque la fama nunca sea nuestro motor ni motivo. Que viva el grupo cinco xD

MujerSalvajenL dijo...

Querido Enrique, sabes que te admiro mucho pero que jamás creería que eres un ingenuo.
A pesar que no entiendo mucho de poesía, me gusta la que haces y hacen algunos amigos cuando logran transmitir y compartir emociones, esas que no están tan alejadas de otro ser humano, pero que por la sensibilidad tal vez sean más percibles para ustedes que para nosotros, los "normales".
No celebro en esta ocasión este post, como no celebro el odio ni la rabia ni al enfermo del alma.
Todos hemos padecido de esa enfermedad fantasiosa de ver "desaparecidos" a alguno de nuestros padres porque adorábamos en nuestra infancia a alguno de ellos y deseábamos ser "el todo" para ellos. Pero eso no es real ni necesitamos desaparecerlos para entender que igual nos aman.
No puedo justificar lo que Juliana hizo, porque hubieron 65 momentos en que pudo arrepentirse y ver qué le hacía su odio, por esa justamente sensibilidad que todo poeta posee.
Es cierto que no hay estereotipos para el arrepentimiento,pero no em gustaría que mi ahijado, mis sobrinos, los hijos de mis amigos crean que eliminar la vida del que no nos gusta a nos incomoda o al que odiamos sea la mejor forma de mejorar esta sociedad que desde ya por sus propias contradicciones y valores desordenados pone en mérito al que necesita ayuda para sanar.
¿Qué le dirías a tus hijos cuando te digan: papá yo quiero ser como Juliana?.
La manipulación de la publicidad tiene un límite.

Saludos

msl

Enrique León dijo...

kara kara:
En tu frase radica la intención de este texto: "que la poesía siempre sea nuestro horario estelar".
Gracias.

msl:
No tengo el derecho de juzgar a nadie, ni siquiera a Giuliana Llamoja.
Saludos y gracias también.

Anónimo dijo...

me gustan los escritores(as)y los habladores(as) pero los que mas me gustan ¡son los hacedores!
que bacan que no juzgues a nadie Leon pero al parecer tienes mas sensibilidad por la palabra dicha o escrita que por la vida misma.

Enrique León dijo...

uff, ¡cuánta mala leche!

Anónimo dijo...

Y este es el problema: la inteligencia académica no ofrece prácticamente ninguna preparación para los trastornos -o las oportunidades- que acarrea la vida. Sin embargo, aunque un CI elevado no es garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad en la vida, nuestras escuelas y nuestra cultura se concentran en las habilidades académicas e ignoran la inteligencia emocional, un conjunto de rasgos -que algunos podrían llamar carácter- que también tiene una enorme importancia para nuestro destino personal.
Daniel Goleman.