sábado, 25 de abril de 2009

Venus y el Yacana

Ayer tomé un taxi hacia la Plaza San Martín. El taxista era un señor de unos 45 años y dueño de una labia particular. Me preguntó, si no es impertinencia, a qué iba a ese lugar del centro de Lima. A un recital de poesía –le contesté. ¿Ah sí? –me dijo. –le respondí. Y de inmediato calló a Julio Iglesias, se acomodó en su asiento, tomó con firmeza el timón, y me contó su asombrosa historia.

Ayer también, pero por la tarde, tracé y hice mío aquel poema universal que enloquece a hombres y mujeres y que muchos llaman sexo. Venus me bendijo mientras se quitaba la tanga y las pantimedias.

El Yacana es un lindo lugar. Pero su ambiente toma el color de lo seráfico cuando se llena de gente que bebe una cerveza al compás de unos poemas que leen sus poetas.

Me imagino a Venus haciendo un streeptease fastuoso y placentero cada viernes. (Los dioses aplauden.) Me la imagino y me excito y quiero que Vulcano me traiga otra cerveza.

Porque, claro, nadie se imagina a un taxista como yo con esta historia, ¿no? –pareció concluir. Sin duda, nadie –le dije. A propósito –continuó- ¿a quién escuchará en el recital?

Calla Salomón –dijo el León. Y todos callaron. No porque el León haya pedido que callara Salomón, sino porque todos advirtieron la presencia del Amórfor. Y el León sentado al lado de un Harold que brilló. Y el León contento por una Vanessa que brilló. Y el León aplaudió un poco más a Pablo y a Pablo, al chileno y al peruano, porque brillaron. Y el León quedó agradecido porque bebió del brillo de todos, aunque extrañó a todos.

Hay seres que brillan y que pueblan las noches de viernes y que beben de las mamas de Venus. Ellos viajan y vuelven, como la inspiración. Y brillan. Y flotan como el Sol.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

lindo kike gracias
tu tambien brillas y mucho
Vane

Anónimo dijo...

que rica la Venus de la derecha

Harold S. Alva Viale dijo...

Kike gracias por la mención, tú no solo brillaste, rugiste y eso vale, y eso nos pone otra vez sin miedo, al frente, para continuar con la lectura de otro poema, de otra venus, de otra historia de taxis.
Un gran abrazo Kike León!