domingo, 31 de mayo de 2009

Querido Mauricio

Hace un año, cuando aún vivías cerca de mis abrazos y mis reniegos, viniste a visitarme a esta mi cajita de fósforo, que a veces se enciende y a veces se apaga. Tocaste la puerta y te recibí con el cariño que solo tu inocente presencia alimentaba. Te abracé y me obsequiaste algo que habías hecho en tu escuela. Lo hice para ti, tío. Gracias papito, te dije.
Recuerdo que aún estaba en la cama cuando tomé tu pequeño trabajo en mis manos y soñoliento te dije que te quedó muy bonito. En realidad no supe bien de qué se trataba hasta unas horas más tarde cuando vi que era una especie de pancarta en miniatura hecha de una paleta de médico, cartulinas, cartón corrugado y plumones. En ella pude ver a un cigarro en alto relieve con rostro de espanto y una línea de cartulina roja atravesando su diminuto cuerpo. Algo muy parecido a la señal de tránsito “No estacionar”. En la parte inferior pude leer “Día del no fumador / 31-05-08”.
Debo confesarte que no suelo guardar por mucho tiempo todo lo que llega a mis manos. Cada cierto periodo mis cajones y estantes reciben un barrido de emociones que hace que muchas cosas se vayan o regaladas o arrojadas al destino de los objetos desolados. Pero no fue el caso de tu regalito. Ese aún lo conservo.

Seguramente tu abuela o tu madre te dieron la idea de que me lo regalases a mí. Y seguramente también las intenciones de quienes te pusieron a elaborarlo fueron la de desarrollar tu aprestamiento y tu afán creador; pero, también y por supuesto, crear en tu frágil consciencia la prohibición de “no fumar”.
A los tres años un niño es una especie de grabadora y repetidora andante, pero no creo que tu memoria me haya registrado como el tío fumador porque no recuerdo haberlo hecho en tu presencia. No porque lo considere un mal ejemplo, que además es lo único que puedo ofrecerte, sino porque encender o apagar un cigarro es a veces un deporte divertido.
Quiero contarte que yo aprendí a fumar en la universidad, cuando apenas estrenaba mi documento nacional de identidad, hace bastantes años. En ese entonces nadie en casa fumaba no por prohibición, sino, supongo, por falta de curiosidad e independencia económica. Además tus abuelos nunca lo hicieron y de tus cinco tíos yo era el único que lo hacía, pero en la calle.
Sería injusto para los sensatos fumadores considerarme uno de ellos. Esta práctica, como muchas otras en mi vida, ha sido mediocre. No recuerdo haberlo hecho de forma continua y tajante, sino intermitente y a cuenta gotas, salvo algunos periodos en los que me entregaba al tabaco como quien se entrega a un amante que sabe lo maltratará.
Me encantaría, querido sobrinito, luego de volver a apreciar tu pequeño regalo, pedirte que no fumes cuando seas adulto, pero no lo haré. Fumar o no fumar, como amar o como estudiar, es una cuestión de elección personal. Si lo haces o no, estarás gozando de aquello que pocos valoran, muchos desean, y todos conocen como libertad. Libertad para hacer de tu vida la mayor maravilla posible o la peor de las desgracias, pero libertad al fin. Libertad.
Por último quisiera que tus cuatro serafines años se enteren que si fumo lo hago en pleno uso de mis facultades mentales y exprimiendo mi extenuada libertad. Tal vez las razones para hacerlo sean mayores a las que me empujan a dejarlo. No lo sé. Pero tampoco me interesa saberlo porque ni molesto ni satisfago a nadie más que a mí cuando lo hago.
Y eso me gusta, me pone feliz. Tanto como lo seré aquel día en que me visites, y te reciba quizá con un cigarro entre los dedos, para que me cuentes que los ejemplos que te da la vida solo son sombras de tus propias decisiones y que te sientes libre de hacer lo que quieres hacer y libre de ser lo que quieres ser. Solo entonces sabré que tú también eres feliz.

Tío Kike.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Encuentro en París

La conocí mientras lloraba sentada y sin consuelo en uno de esos típicos e incómodos asientos de aeropuerto. Cuando la vi llegar desesperada, su avión ya estaba despegando. Quiso entrar, reclamó, pero fue en vano. Era una mañana fría en París. Hola, le dije.
La tristeza que expresaba su rostro hizo que me acercara a ella y le preguntase su nombre. Ángela Sofía, me respondió entre lágrimas. Yo soy Enrique, le dije. Me esbozó una sonrisa y me senté a su lado. Te ha dejado el avión, ¿no? A nosotros también, le conté al tiempo que señalaba a Cecilia que yacía sentada en un rincón junto a las maletas. Se calmó un poco, sintió algo de compañía, y me preguntó de dónde éramos.
Puede que parezca el principio de uno de esos chistes con personajes internacionales: “Había una vez una argentina, una chilena y un peruano...” Pero no, era la realidad: estábamos una argentina, una chilena y un peruano juntos en un aeropuerto porque nos había dejado el mismo avión y teníamos que esperar doce horas para regresar a Barcelona. Y ninguno tenía ni los ánimos ni el dinero suficiente para volver al centro de París y darse unas vueltas más.
Luego de presentarnos, pagar la multa por tardones y consolarnos triplemente, esperamos a que aclare un poco aquel cielo invernal, tan parecido al de Lima, para salir por los alrededores y caminar y estirarnos y respirar. Cecilia, como buena argentina canchera, propuso hacer un pequeño camping en uno de los jardines de ese pequeño, desolado y apartado aeropuerto de la ciudad de Beauvais. Lo hicimos apenas el sol asomó sus narices. No teníamos ni empanadas ni dulces ni un mate que ofrecer, pero sí mucho de qué hablar y reír.
Nuestra nueva amiga chilena era actriz y había estado en París saboreando interesantes experiencias teatrales. Había quedado tan encantada de su viaje que esa mañana olvidó la hora de salida del bus que la llevaría hasta el aeropuerto y tuvo que tomar un taxi que le costó tanto como el boleto a Barcelona. Pero ni así llegó a tiempo.
Cecilia, periodista platense, era mi compañera de expedición y de estudios. Habíamos viajado a la ciudad luminosa aprovechando unos días libres y la recorrimos y quisimos como aquellos latinoamericanos que la hicieron suya en los años sesenta. En nuestros paseos era inevitable no toparse con los escenarios parisinos de Rayuela o imaginar a Vallejo vaticinando su muerte en un París con aguacero.
Ambas, Ángela Sofía y Cecilia, eran dueñas de un verbo florido, una atractiva vida y cultura y un carisma que las hacía especiales. La espera junto a ellas era como un paseo entretenido que puso en segundo plano a las horas que faltaban para nuestro vuelo e hizo que olvidáramos el hambre que sentíamos, aunque no por mucho tiempo.
Al cabo de varias horas de charla en las que además la actriz y la periodista cantaron varias de Charly mientras yo les acompañaba con algún instrumento imaginario, les propuse comprar algo de comer. Dónde, era la pregunta. Y con qué, la del millón de euros. Nada por aquí, nada por allá. Pero son estos momentos en los que uno agradece a los dioses la existencia de las tarjetas de crédito. Merci beaucoup des dieux aimés!
Por sorteo y por ser el único caballero de fina estampa presente, tuve que caminar más de un kilómetro hasta llegar a un Burger King. En aquella carretera provinciana de Beauvais no había combis ni micros ni colectivos, sólo unos buses reprogramados con inviolables paraderos de salida y de llegada que no se detenían por nada del mundo.
Pero no importaba, ahora sí tendríamos nuestro camping, con hamburguesas y gaseosas, sol y campo verde. Y mucha risa y mucho compartir que mis chicas agradecerían tanto como yo. Tanto como ahora agradezco que ese avión nos haya dejado, porque ese fue el inicio de una perdurable y casi bendita amistad con Ángela Sofía, y el afianzamiento del cariño y el sempiterno afecto hacia Cecilia.

jueves, 21 de mayo de 2009

soledad, juventud y soltería

En “La viellese”, o la vejez, Simone de Beauvoir se hace una pregunta: “¿Cuál es la condición del anciano en una sociedad trepidante como la nuestra?”. Y se responde: “Miserable. Porque una vez usado por ella, y relegado de manera degradante, su sólo destino es el de esperar la muerte”. La existencialista francesa bordeaba los setenta años cuando publicó el libro. Y no se equivocada o exageraba porque ella misma había sido utilizada como todos y como todos, ya anciana, relegada y miserable, esperó solitaria su destino mortal.

Los fragmentos de texto siguientes no son de Simone ni sobre ella ni sobre la vejez, sino de asuntos más futiles y mundanos como la juventud, la soledad y la soltería. Le pertenecen a Bryce Echenique.

"Hoy nadie siente vergüenza de vivir solo. La mirada de la sociedad ha cambiado. Un soltero de 40 años ya no es, como antes, sospechoso de inclinaciones que atentaban contra la moral. Primero, porque la moral ya no reprueba tanto esas inclinaciones y, luego, porque ya no se les atribuye sistemáticamente a los solteros más recalcitrantes. La soltería en sí se enfrenta a un cambio de mentalidad y la imagen del solterón o solterona empieza a desaparecer de la mente colectiva para dar lugar a la de unos jóvenes que han sabido permanecer jóvenes más tiempo que los demás."

"La juventud se ha convertido casi en una forma de sabiduría y, sin duda, hoy Víctor Hugo no se atrevería a escribir un Arte de ser abuelo. El verdadero arte consiste actualmente en permanecer joven y en no ponerle límite alguno a la libertad de amar sin comprometerse, prolongando indefinidamente el plazo de una deliciosa irresponsabilidad. Todo es posible y nada es grave cuando se es joven. Y la asociación entre juventud y soltería provoca nostalgia entre los adultos casados. El matrimonio es un prisma deformante cuando a través de él se observa la soltería de otros. El hombre y la mujer casados tienden a atribuirles y envidiarles a los solteros todas las conquistas que no tuvieron."

"La soltería se ha convertido en un período de prueba en el que el individuo aprende a conocerse mejor y al que la moral de hoy se adapta perfectamente."

"La compañía de un animal subsana en cierta medida las soledades contemporáneas. En una sociedad dominada por el egoísmo, el estrés, la agresividad y la inestabilidad, el animal fiel y silencioso propone a los solitarios una auténtica y serena presencia. Nadie puede negar la ternura, la fidelidad de un animal doméstico. Aporta seguridad y equilibrio y, además, el dueño tiene alguien que lo necesita, alguien con quien puede hablar, alguien que lo quiere y que él quiere."

"Algunos solitarios quieren a su animal como si este fuera un ser humano... Pero también porque no lo es..."

Alfredo Bryce Echenique. "Entre la soledad y el amor" (2005).

domingo, 17 de mayo de 2009

Chau Benedetti

Te moriste y contigo un poco la poesía.
Tenías 88 años y viviste solo dos sin la compañera con la que contabas "no hasta dos o hasta diez sino" hasta el infinito. Creiste "en la vida y en el amor, en la ética y en todas esas cosas tan fueras de moda". Por eso "desde ahora la nostalgia será / un viento fiel que hará flamear tu muerte / para que así aparezcan ejemplares y nítidas / las franjas de tu vida".
Un día escribiste: "mi estrategia es / que un día cualquiera / no sé cómo ni sé / con qué pretexto / por fin me necesites". Y créeme, querido Mario, que te dio resultado: muchos, en algún momento de nuestras vidas, tuvimos la necesidad de abrazar tu corazón coraza.
Chau Benedetti.

Soledades

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
sería semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya sé que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en esa sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se verá un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad
conforme
pero
qué vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si sé
que más allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estás vos
aunque sea preguntándome a solas
qué vendrá después
de la soledad.

viernes, 15 de mayo de 2009

Busco a un pintor

Pero no a cualquiera ni a uno de brocha gorda, sino a uno en especial: al que pintó este pequeño lienzo de 50 x 40 y que firmó como R. Tonani.
No sé quién es R.Tonani, pero quisiera encontrarlo y contarle que su pintura, que llegó a mis manos hace ya varios años por esas cosas raras del destino y por la providencia de unos pocos billetes, ha sido desalojada de la pared que la acogía y en la que se veía encantadora. Ahora yace donde antes se exhibía esta imagen por la que lo cambiaron.
La estampa de la virgen por el cuadro de un pintor desconocido. Un pintor al que busco porque quisiera pedirle que perdone la religiosidad de mi madre y mi fingida defensa por retener su obra en aquel muro blanco que hacía relucir. Un pintor al que quisiera pedirle que deje que la madonna goce un poco de los ojos que antes le pertenecían y que acepte por un tiempo el lugar en el que ahora está.
Algún día, mi estimado amigo pintor desconocido, la imagen de la virgen se descolorará y será el día de tu retorno, de tu segunda venida. Porque esto no se trata de un inaprecio del arte, sino de una comprensible idolatría sexagenaria. Además a las vírgenes desteñidas ya nadie las quiere, pero a los lienzos que iluminan tristes paredes, sí.

miércoles, 13 de mayo de 2009

La otra Peter Pan

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Ese maldito ruido le martillaba el cerebro. ¿Por qué la habían atado? ¿A dónde más podría ir si la voluntad y los impulsos se le habían escapado por las heridas que ella misma se había dibujado en las muñecas?
Pasó la vida entera huyendo. Y cuando finalmente se atrevió a cruzar la cortina de sus miedos, se encontraba con esto. La muerte no podía ser aquella burla cruel y absurda. Una cama de hospital. Y el lamento de un reloj: mar-cán-do-le- (tic) -e-se-nue-vo- (tac) - y eterno tiempo.
Cerró los ojos y en su oscuridad volvió a buscar la tierra del nunca jamás.

domingo, 10 de mayo de 2009

viernes, 8 de mayo de 2009

Rosa María y el manjar

Me gusta Rosa María Palacios. Tiene un no sé qué que me atrae y hace que religiosamente la vea cada noche. Qué será. ¿Acaso su inteligencia, su manera de hablar? ¿Acaso sus ojos claros o su cabello castaño? ¿O será la seguridad que proyecta, su experiencia, su atrevimiento? ¿Su sorna y gracia, tal vez? No sé. Qué será. Pero me hipnotiza, me hace sonreír, reclamar, enojarme, indignarme, creer, descreer, divertirme, entristecerme y sentirme feliz ante la extraña y dura realidad. Y todo a las 23 horas, de lunes a viernes. Sé que tiene detractores, pero no me importan. Ella es lo máximo y me encanta. Hasta me atrevo a decir que es mi tipo... y me sonrojo.

Y hablando de gustos exquisitos: Hace unos días comí el mejor manjar blanco de mi vida treintañera. Una delicatessen digna de cualquier mesa sibarita. Una preciosura del sabor. Una caricia para los sentidos. Un orgasmo gastronómico. Su nombre: Soledad. Su procedencia: Caraz Dulzura. Búsquenlo y gócenlo.

lunes, 4 de mayo de 2009

Oasis y las panderetasmatagente

Es normal que un artista arroje cosas a su público en un concierto. Desde la toalla mugrienta con la que se limpió el sudor y los mocos, hasta la chalina que cubría su cuello, la camiseta transpirada, y las uñas o baquetas con las que los músicos tocan su instrumento. De todo como en feria.
Pero sólo a alguien como al empalagoso de Enrique Iglesias pudo ocurrírsele tirar la estatuilla que le entregaron en Viña del Mar. Las puntiagudas alas de la gaviota de plata fueron prácticamente un arma letal que hirió a dos fans enamoradas y excitó a la Bolocco. Han pasado nueve años desde entonces y al célebre hecho se le conoce como “el gaviotazo”.
El jueves pasado fui al concierto de Oasis. Y a Liam Gallagher no se le ocurrió mejor cosa que arrojar a la gente dos panderetas: una a mitad del show y la otra al final. La primera que lanzó asustó a todos al punto que nadie saltó a atraparla, sino que cayó al suelo y recién allí recibió el peso de varios fans. Sabe dios quién se la llevó. Pero la segunda, según me narraron mis contactos, fue atrapada por al menos diez mortales a la vez.
Los jalones y empujones no esperaron. Algunos de ellos la soltaron casi de inmediato porque se cortaron con los platillos metálicos y filudos. La pandereta pudo cortar cabezas también. Había un poco de sangre. Quedaron cinco. Todos se miraron mal y pidieron ayuda a sus grupos de amigos. Cinco también. Parecía aproximarse una gran bronca. Se insultaron, pero casi nada. La convivencia iba a ser larga. Apretaron más las manos, se entreveraron, hicieron una finta y luego empezaron a negociar.
Al final no sé en qué terminó el asunto porque el tumulto alejó a mis fuentes. Al parecer pocos lo saben, entre ellos el blog conciertosmarketperu que colgó un par de fotos del hecho: una de las caras de los cinco manganzones y otra de sus manitos y brazos unidos en el dichoso instrumento, que aquí la tienen. Alucinen.

miércoles, 29 de abril de 2009

Esos convivientes anónimos

A propósito de la trágica muerte de Fermín, un grillo joven que residía extrañamente en un baño de mi casa, me he puesto a pensar en los insectos que viven conmigo y que observo, espanto y hasta defiendo. Aunque a veces también los mato. Todo depende.

En primer lugar están las hormigas que, como dijo Maradona, son como los boludos: “están por todos lados”. En mi casa las hay de varias clases y tamaños, dependiendo del lugar en el que estén. En la cocina están las chiquititas y veloces; en mi mesa de noche, atraídas por la sobra de algún alimento, a veces me acompañan unas morenitas, lentas y medianitas.
Le siguen, sin valor de ranking, las cucarachas, que son como los políticos: asquerosas y rastreras. A veces, las grandotas, aparecen en el patio de mi casa volando, espantando a todo humano presente. Las más chiquitas deben estar tan, pero tan escondidas, que nunca las veo, pero de que las hay, como en casi todas las casas, estoy seguro.
Las polillas, que dicen que son como las putas porque solo salen de noche. Dueñas de un vuelo malísimo, trato siempre de atraparlas con las manos cuando pasan sin ningún temor por mi nariz en dirección a una luz, a cualquier luz, una lámpara, un fluorescente, una bombilla, lo que sea, porque les atrae el calor, en un afán suicida.
Las moscas, las jodidas por antonomasia, se hacen presentes en diminuto tamaño. Es decir, solo veo a las chiquititas en la bolsa de basura de la cocina o en la fruta descubierta. A veces alguna medianita aparece y vuela por la mesa del comedor. Cuando quieren meterse a mi nariz o a mis orejas, las persigo sin piedad.
Los chanchitos o cochinillas, que no sé debido a qué les llaman cochinillas, porque cochinas no las veo. Viven en jardines y también en lugares húmedos, como Solitud, un chanchito que crece en mi baño, solo (desde la partida de Fermín), tranquilo, sin molestar a nadie, husmeando, corriendo en caso de peligro y alimentándose de microorganismos. Es una compañía de cague.
Los toritos, que son pequeños escarabajos de pésimo vuelo, hacen que me ría mucho. Cuando llegan, buscando la luz como las polillas, mi madre y hermanas huyen como si hubieran visto al mismo diablo. Creen que van a caer en sus cabezas y cornearlas, como suele ocurrir. Yo los tomo con los dedos y los arrojo lejos. Que corneen a otras.
Los zancudos o mosquitos, a quienes odio terriblemente, sobre todo cuando zumban en mi oído cuando dormito. Me obligan a levantarme, buscarlos y eliminarlos sin clemencia, de lo contrario no vuelvo a la cama. Pero me revientan de rabia cuando, luego de algún golpe certero, sus panzas estallan y vierten mi sangre y manchan la pared blanca de mi habitación.
Los pescaditos de plata, que me parecen animales prehistóricos. Viven en lugares oscuros y húmedos, como el culo de muchos. No, mentira. Me refiero a los lugares de mi casa. Los veo siempre en el baño y en donde hay libros, pero no los mato, la verdad, sino que los miro y pienso en sus miles de años de existencia. Parecen peces fosilizados.
Las termitas, que se tragan las hojas de mis libros y los marcos de los cuadros y los muebles y las puertas. Les encanta hacer huecos y luego tirar su caca en forma de bolitas fuera del lugar en el que viven. Las mato cuando vuelan de sus escondites hacia alguna luz: pongo una batea con agua bajo la luminosidad y caen engañadas por el reflejo de ésta.
Las moscas polilla o moscas del drenaje, que mayormente viven en el baño. Son tan chiquitas que cuando las veo dentro del inodoro me da la impresión de que se meterán en mi poto si me siento, por eso las espanto antes o les echo agua. Son pésimas voladoras, pero expertas buceadoras: hay de las que logran salir del remolino del water.
Por último, las arañas, que me caen bien mientras no se muevan de sus esquinas. Sobre todo unas de patas largas y de movimientos torpes que casi siempre están inmóviles. A las grandotas y a las invasoras de espacios, casi siempre las mato. Aunque, la verdad, casi nunca. Cuando las veo me imagino el beso de la mujer araña y no al hombre araña. Y me dan suerte. Por eso dejo que vivan conmigo mientras se coman a todos los bichos antes mencionados. Menos a Solitud.

sábado, 25 de abril de 2009

Venus y el Yacana

Ayer tomé un taxi hacia la Plaza San Martín. El taxista era un señor de unos 45 años y dueño de una labia particular. Me preguntó, si no es impertinencia, a qué iba a ese lugar del centro de Lima. A un recital de poesía –le contesté. ¿Ah sí? –me dijo. –le respondí. Y de inmediato calló a Julio Iglesias, se acomodó en su asiento, tomó con firmeza el timón, y me contó su asombrosa historia.

Ayer también, pero por la tarde, tracé y hice mío aquel poema universal que enloquece a hombres y mujeres y que muchos llaman sexo. Venus me bendijo mientras se quitaba la tanga y las pantimedias.

El Yacana es un lindo lugar. Pero su ambiente toma el color de lo seráfico cuando se llena de gente que bebe una cerveza al compás de unos poemas que leen sus poetas.

Me imagino a Venus haciendo un streeptease fastuoso y placentero cada viernes. (Los dioses aplauden.) Me la imagino y me excito y quiero que Vulcano me traiga otra cerveza.

Porque, claro, nadie se imagina a un taxista como yo con esta historia, ¿no? –pareció concluir. Sin duda, nadie –le dije. A propósito –continuó- ¿a quién escuchará en el recital?

Calla Salomón –dijo el León. Y todos callaron. No porque el León haya pedido que callara Salomón, sino porque todos advirtieron la presencia del Amórfor. Y el León sentado al lado de un Harold que brilló. Y el León contento por una Vanessa que brilló. Y el León aplaudió un poco más a Pablo y a Pablo, al chileno y al peruano, porque brillaron. Y el León quedó agradecido porque bebió del brillo de todos, aunque extrañó a todos.

Hay seres que brillan y que pueblan las noches de viernes y que beben de las mamas de Venus. Ellos viajan y vuelven, como la inspiración. Y brillan. Y flotan como el Sol.

viernes, 24 de abril de 2009

La ira sobre Ira

Hace unos días recibí un correo de un amigo en el que me reenviaba un texto acerca de un tal Ira Rennert y sus fullerías. ¿Que quién es este? Pues un abuelo lleno de canas, americano y multibillonario. Un maldito. Aquí un resumen editado.

LA EDAD DE LA IRA
Ira Rennert tiene 75 años. Desde hace 12 opera sus negocios en La Oroya (Junín), pues es dueño de Doe Run Perú, que compró por $120 millones, un centro metalúrgico que arroja al ecosistema 1000 toneladas diarias de azufre (sangre en los pulmones), cadmio (osteoporosis), plomo (daño cerebral) y arsénico (huecos estomacales). Es decir, 85 veces más arsénico, 67 veces más azufre, 41 veces más cadmio y 13 veces más plomo de lo permitido según estándares internacionales.
Ira envenena a los 33 mil pobladores de La Oroya vía aire, agua, comida y todo lo que pueda tocarse. De ellos, 18 mil son niños contaminados con 70 microgramos de plomo por decilitro de sangre en promedio, cuando lo adecuadamente saludable es 10 microgramos, según la Organización Mundial de la Salud. Esos niños son conocidos como los grises, por la cantidad de plomo que tienen en su organismo y que se refleja en su piel. Muchos de ellos escupen sangre, vomitan bilis y nacen con daño cerebral, pues desde el vientre materno ya están contaminados con plomo. Es tal el envenenamiento de la ciudad que el Estado ha creído conveniente salvar a los pobladores propiciando un éxodo; es decir, mudar a toda la población a seis kilómetros de la zona del desastre; es decir, refundar La Oroya, invirtiendo $ 130 millones.

La tragedia de La Oroya está en el segundo lugar de catástrofes ecológicas, sólo superada por la explosión radioactiva de Chernobyl en la Ucrania de 1986. Ubicada a cinco horas de Lima, la ciudad registra 2000 casos de cáncer.
Ira Rennert está en el puesto 132 de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna de $ 6 mil millones. Su grupo empresarial Renco Inc. generó en el 2008 la suma de $ 960 millones. Es propietario de la mansión más grande de Estados Unidos, ubicada en una exclusiva zona de Nueva York y valorada en $ 186 millones, que cuenta con 29 dormitorios, 39 baños, canchas de tenis y una amplia y limpísima laguna artificial. "Mi idea es que se parezca al palacio de Versalles", ostentó Ira a la prensa. En tanto en La Oroya se cava un hueco tan profundo y largo que puede verse desde la Luna. Y las explosiones en el tajo de la mina son tan fuertes que han rajado y rajan las humildes casas de los pobladores.
Es tal la avaricia y tacañería de este empresario-genocida que aprovecha el tema de "la crisis internacional" para declarar en insolvencia a Doe Run Perú. Le importó muy poco cumplir con el Plan de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) desde 1998, y ha pedido que se siga prolongando su puesta en marcha hasta el 2011. Quiere despedir a más de 2 mil trabajadores con el pretexto de mandarlos de vacaciones pagadas por un mes, pero sólo dándoles el 20% de sus sueldos. Dice que si no se paga una deuda por $ 185 millones el centro metalúrgico no podrá seguir funcionando. ¿Pero a quién le debe? Pues nada menos que a Renco Inc.; es decir, se debe así mismo. Por ello, de manera increible, un grupo de empresarios nacionales se unió para prestarle $ 175 millones y así salvar de la quiebra a la empresa y evitar que miles de trabajadores queden en la calle.
Ira debe estar meándose en los pantalones de tanto reírse de los peruanos, que le pagaron su mansión con los escupitajos de sangre de los niños de La Oroya.

Documentales y reportajes sobre el tema:
Un respiro para María (2'19'')
Los niños de la Oroya (3')
House of lead: La Oroya - Perú (10')
CNN - DOE RUN (5'03'')
Fotos exclusivas de los oroínos y de la mansión de Ira

Más información:
Salvemos La Oroya

martes, 21 de abril de 2009

Las venas de América

Las venas abiertas de América Latina se ubica en los primeros lugares del ranking de ventas de la librería electrónica Amazon.com desde que Chávez se lo regaló a Obama en la reciente Cumbre de las Américas. Dicen que Obama pensó que era un libro escrito por Chávez.

Cuando ese texto se publicó en 1971 Barack Obama tenía 10 años y Hugo Chávez 17. No creo que en ese entonces alguno de los dos lo haya leído. Chávez seguramente lo hizo como parte de su preparación como militar y político de izquierda, pero al parecer Obama nunca. Tal vez a quien ha leído Barack, y sea quien más se parezca ideológicamente hablando al autor del libro obsequiado, es a Chomsky.
Yo lo leí hace 15 años gracias a una recomendación y a que estaba en la biblioteca de la Facultad de Comunicaciones. Creo que tuvo el mismo efecto en mí que en su momento El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, y 7 Ensayos de la interpretación de la realidad peruana, de J. C. Mariátegui. Además de conmoverme y dejar en mí una huella mezcla de ternura, rabia, desesperanza, dolor, quimera e ilusión, me sumió en una profunda reflexión.
Le siguieron Días y noches de amor y de guerra, Las palabras andantes, y las antologías Mujeres y Amares, amén de artículos, reportajes y textos o entrevistas que daba el escritor, periodista y eterno desterrado Eduardo Galeano. Poca cosa si revisamos su extensa obra.
Galeano nació en 1940 y es muy seguro que en su primer gritó, una vez fuera del vientre de su madre, haya dicho “Antisistemaaaaaa”. Fuera de bromas, el uruguayo es uno de los escritores que más estimo porque me dio una visión de América Latina distinta a la construida con años de escuela y discursos repetitivos. Galeano me enseñó a que la historia a veces es circular y que la realidad, también a veces, es capaz de sobrepasar la ficción de alguna mente perversa.
¿Habrá que agradecerle a Chávez por haber hecho de promotor bibliográfico de un grande de las letras hispanas como es Eduardo Galeano? No lo creo. Chávez ha difundido a quien cree en él, a un soñador, a alguien que siempre ha abrazado y ha enseñado a abrazar aquella ilusión llamada 'libertad'.
Ojalá que llueva café en el campo y ojalá que Obama lea el libro que le dio Chávez. Y ojalá que Chávez lo haya leído de verdad.

lunes, 20 de abril de 2009

Televidente

El único día de la semana que veo TV por más de dos horas es el domingo. Y TV nacional porque, verdaderamente, hay una programación muy interesante a partir de las 8 p.m.
Comienzo con Cuarto poder y Punto final, ambos con excelentes reportajes, y con Panorama, que a veces tiene alguno. Luego, a las 9 p.m., sigo en paralelo a El perro del hortelano, con excelentes entrevistas, y, a las 10, a Jaime Bayly, viejo lobo del TV show . Cerca de la medianoche concluyo con El especialista, que trae el deporte de la semana con cerebro.
Casi cinco horas frente a la TV y no me da remordimiento. Sé que es un montón de tiempo, pero de buenas imágenes y de cosas aprendidas y de perfiles e historias tan conmovedoras como reveladoras.
Pero ayer, en ese horario exclusivo para lo made in Perú, tuve un punto aparte para dos programas imperdibles del cable, aunque de manera intermitente: Los Simpson y Epitafios (ambos con el primer programa de una nueva temporada).
De lunes a viernes también veo TV, pero casi sólo de cable, y apenas la nacional, aunque de noche como los domingos. Lo obligatorio, a las 11 p.m., Prensa Libre, y Magaly TV algunas pocas veces. Y todos los noticieros de las 10. Mención especial para Canal N, siempre imprescindible.
¿Pero la TV no embrutecía? No sé, al menos yo no me siento vruto.

jueves, 16 de abril de 2009

Alucinación

Ayer tuve una alucinación sin necesidad de estar drogado.
Aluciné que no caía agua por ningún caño de mi casa. Ni una gota. Y que platos, ollas, vasos, cubiertos, formaban una montaña cochina en la tina de la cocina. Y que los baños estaban clausurados con los wáteres usados. Y que nadie se podía duchar ni lavar las manos siquiera, a no ser que usara el agua de los botellones comprada para beber. Y que todos en casa esperábamos el regreso del agua como quien espera un milagro del cielo. Y que pasaron dos horas, tres, seis, 12, 24 y nada. Ni una gota. Y que los vecinos tocaban la puerta para saber, pero nos descubríamos en la misma situación. Y que todos empezábamos a desesperarnos.
Pero lo que en realidad sucedió fue que hubo un recorte del suministro del agua por 24 horas. Y la empresa avisó, pero en mi hogar dulce hogar nadie había llenado el tanque de reserva. Y por eso sufrimos las consecuencias de no tener agua por un día... por un día... por un día... (eco).
¿Y si no hubiera sido una alucinación? O sea, ¿si de pronto ya no llega más agua a nuestras casas durante un día, dos, tres, una semana, un mes? ¿Qué haríamos? ¿Qué sería de nuestras vidas? ¿Qué pasaría?

jueves, 9 de abril de 2009

La caricia de Lucila

Recuerdo estar de pie en el enorme patio de mi colegio primario junto a decenas de estudiantes de otros grados. Recuerdo que ensayábamos una canción que dedicaríamos a nuestras mamás en la actuación por el día de la madre. Recuerdo a la profesora que dirigía las actividades de la semana que hizo que aprendiéramos aquella bella melodía. Recuerdo mi entusiasmo y mi emoción a medida que se acercaba el día. Eran otros tiempos. En ese entonces tenía seis años y aún no conocía el pecado de la infelicidad.
Me han asaltado estos recuerdos con intensidad porque el pasado 7 de abril se conmemoró el 120 aniversario del nacimiento de la autora de aquel sencillo y hermoso poema hecho canción. Se llamaba Lucila Godoy pero el mundo la conoció como Gabriela Mistral. Su poema, Caricia. La profesora de los ensayos, mi madre.
A pesar del largo tiempo transcurrido no he olvidado aquellos versos y aquella melodía. No están en youtube, pero sí en mi voz y en esta frágil memoria que a veces me concede la gracia de las dulces evocaciones.

Caricia (1924)

Madre, madre, tú me besas pero yo te beso más
y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar...

Si la abeja se entra al lirio, no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito ni se le oye respirar...

Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo a tus ojos asomar...

El estanque copia todo lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste me los tengo de gastar
en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar...

Gabriela Mistral (1889 – 1957)

lunes, 6 de abril de 2009

Bozo tiene bozo

Polémica conductora de TV es travesti

Fuentes confiables han asegurado a este blogger que Laura Bozo es travesti. Es decir, tiene pene y se lo sacude cada vez que va al baño, además de afeitarse el bozo cada mañana. Y la verdad es que yo creo en ese dato porque su cara lo refuerza. Mírenla.
Dicen que fue militar y que le encantaba vestirse de mujer en secreto y almorzarse, valiéndose de sus galones, a soldaditos indefensos en sus tiendas de campaña. Así pasó su juventud hasta que dejó la vida castrense para decidirse por su transformación. Se afeitó todito, se puso un vestido, una peluca, tacones, unas medias por senos y mucho maquillaje. Desde ese día de abril de 1972 dejó de ser el capitán Bozo y fue Laura, Laura Bozo. El resto es historia.
Con los años el capi Bozo se convirtió en una estrella de televisión gracias a los favores, primero, de uno de los estafadores más grandes del Perú, Ricardo Belmond, y luego a los de un siniestro asesor presidencial llamado Vladimir Montesinos, el Rasputín del chino Fuji, de gustos caros y raros, que lo llenó de mimos, joyas, dinero y poder, mucho poder.
Pero para Laurita no fue suficiente, quizo más. Se hizo llamar la abogada del pueblo y reclutó, como buena exmilitar, a personas con dramas y miserias por unos cuantos centavos para construir entretenidos montajes y acrecentar su show business. Y fue ese trabajito el que la llevó al extranjero para manchar la imagen de los peruanos a través de sus grotescos y falsos y muy exitosos programas, esto último según no sé quién.
Hasta que se jodió: cayó Fuji, cayó Vladimir, cayó toda la mafia y ella no fue la excepción. Sus cochinadas salieron a la luz y a partir de entonces permaneció bajo arresto domiciliario en su estudio de grabación por casi tres años, acusada de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias. Toda una delincuente.
La Bozo es tan fea por fuera como por dentro. A pesar de todo su exquisito historial hay quienes aún le permiten que siga explotando la vulgaridad, la miseria y la ignorancia de gente entrenada y pagada para que golpee, llore, grite, ante el placer de sus ojos. Y hasta dicen que en otros países es aclamada y aplaudida por grandes auditorios y deseada por colosales cadenas de televisión, mientras ahora en el Perú la gente que se respeta la repugna como a las ratas del desagüe y ningún canal de televisión quiere ensuciarse con sus programas basura. Ya Jaime Baily se empeñó en destaparle sus mentiras y sus abusos porque tampoco él, como todos los peruanos, vive dentro de un talk show repugnante, mugriento y roñoso. Toma ahí.
Para el tío Bozo y su equipo de producción el Perú era, antes, en el pasado, el paisito donde podía fabricar sus programas, enlatarlos y exportarlos, con el escudo de la libertad de expresión; pero ya no, ya fue, aquí ya no... Y lo sabe, por eso se fue, lejos, para despotricar del país que la vio nacer como varón y para venderse a unos empresarios que gustan de entretener con porquerías a sus televidentes.

Nota: Hace tres años escribí un texto sobre la realidad de Laurita que se convirtió en un email cadena, sobre todo entre los peruanos que vivíamos en el extranjero. Se reenvió y reenvió y algunas webs, blogs y foros (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10) lo publicaron; pero sólo UNO, un diario latino de Barcelona, puso el nombre del autor, o sea el mío, el de este pechito, aunque cortó un poco el texto. Los demás tuvieron otras firmas, jaja... pero no importa, son gajes del oficio. Además la idea era que lo lea mucha gente.

jueves, 2 de abril de 2009

Dona tus órganos

No seas tacaño. Ni miedoso ni antisolidario. Ni te creas invencible porque en cualquier momento te puede pasar. Nadie tiene la vida comprada. Por eso dona tus órganos, no seas malo.
Yo soy un donante y mi familia sabe que si por esas cosas de la vida quedo cerebralmente muerto, tiene que donar la mayor cantidad de órganos posible de este mi cuerpo, que mal cuidado no está. Es mi voluntad, la he señalado en mi DNI, y la deben respetar.
En el Perú el 80% de las familias se niega a donar los órganos de su muertito por miedo, ignorancia o algún inventado tema religioso. Lo peor es cuando la familia se opone a este acto pese a que fue el deseo del fallecido. Ahí la importancia de compartir esta decisión con familiares y amigos.
Cuando una persona está viva puede donar un solo órgano: los que son dobles como el riñón o los que se regeneran. Sin embargo, cuando las funciones cerebrales de una persona cesan definitiva e irreversiblemente, ésta podría salvar la vida de más de diez personas al extraérsele los riñones, los pulmones, el corazón, el hígado, el páncreas, las córneas, intestino, piel, médula ósea, huesos, tendones y vasos sanguíneos.
Las estadísticas indican que en el Perú hay un donante por cada millón de habitantes, mientras que el estándar latinoamericano es de 12 a 15 donantes por millón. En Estados Unidos la tasa es de 25 por millón de personas.
En Europa, según EFE, actualmente cerca de 62 mil ciudadanos necesitan un órgano y 12 mueren diariamente a la espera de un trasplante. Otra sería la situación si se lograran los índices españoles de donación, que son un modelo a seguir. España lidera las donaciones con 34,3 por millón, seguida de Bélgica (28,1), Francia (25,3), Portugal (23,9) y Austria (22,3). Bulgaria está como el Perú, en la cola, con 1,3 por millón de habitantes.
¿Y cuándo una persona está apta para donar sus órganos? Cuando los médicos la declaran con muerte cerebral o muerte clínica.
Una persona muere por paro respiratorio o por muerte cerebral. En el primer caso los órganos dejan de funcionar en minutos; con la muerte cerebral pueden funcionar por dos o tres días más. Es en este lapso en el que pueden aprovecharse los órganos.
La estadística mundial dice que la tercera parte de los pacientes (¿se podrá ser paciente en estos casos?) en lista de espera fallece porque no aparece un donante. En el Perú muere el 60% de estas personas.
Así que dona tus órganos, para que en vez de dejarles dolor y tristeza a tus seres queridos, les dejes la alegría de saber que fuiste solidario y que salvaste otras vidas. Y para que además no sean los gusanos sino los humanos los que mejor los aprovechen, ¿no?

lunes, 30 de marzo de 2009

La jaula de Pepelucho

Pepelucho es un león. Vive enfermo y sufriendo en una ciudad de la sierra peruana luego de haber sido maltratado en un circo. Su agonía debe cesar, pero la burocracia estatal lo impide.
Su actual hogar es el Zoológico Municipal de Huancayo, a donde llegó luego de que sus “dueños” se cansaron de tenerlo como atractivo principal en un circo en donde el maltrato y la violencia eran su pan de cada día.
“Los ojos de Pepelucho ya no tienen el brillo de antes y sus rugidos son ahora bramidos de dolor. Desde hace dos años permanece postrado en su jaula luego de sufrir un daño irreversible en la médula espinal, que ha terminado por paralizar sus patas posteriores; esto le hace perder el control de su vejiga y sus intestinos. A la altura del último disco de la vértebra tiene, además, una herida abierta que no cicatriza y que le genera un agudo dolor, lo mismo en la cola, donde tiene también una avanzada infección.”
Las heridas de Pepelucho fueron hechas por un domador que lo golpeaba y obligaba a hacer malabares y piruetas para entretener al público. Nació como el rey de la selva pero tuvo la mala suerte de toparse con el rey de la cagada, el ser humano.
El drama de Pepelucho sólo puede terminar con la eutanasia, pero “las autoridades de la municipalidad de Huancayo aducen que primero se debe seguir un trámite administrativo —no se sabe cuánto duraría—, lo que ha despertado la indignación generalizada". Hace unos días un numeroso grupo de personas hizo una vigilia en el frontis de la catedral huancaína y exigió acabar con su sufrimiento.
Sin embargo Inrena (Instituto Nacional de Recursos Naturales), a quien la municipalidad solicitó la autorización para practicarle una muerte compasiva, dijo que se trata de un caso muy atípico y remitió el informe a la alta dirección de Lima. Han pasado dos meses y no hay respuesta.
Pobre Pepelucho. Desde esta jaula, prisión mental de un hombre actual y no la de un león, demandamos que esos trámites burocráticos acaben de una vez con su agónico dolor. Y que cese el maltrato animal.

Fuente: El Comercio.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Benedictus & Condoncictus

Benedictus odia a Condoncictus y le ha declarado la guerrictus, ignorando que gracias a Condoncictus se evita la propagación de una enfermedictus que mata mucha gentictus. Lo peor es que Benedictus ha dicho que Condoncictus “no sirve para nadictus” en un continentictus que tiene más de 27 millones de infectadictus.
Benedictus no ha tenido el gustictus de conocer siquiera un poquictus a Condoncictus. Fuentes cercanas al vaticanictus han afirmado que el pastor alemancictus aún cree que Condoncictus está hecho de intestinictus de ovejictus. “Pobres animalictus, también son hijos de diosictus”, le habrían oído decir.
Dicen que Benedictus tenía nueve añictus cuando le hablaron por primera vez de Condoncictus. Su mamictus le había dicho que era muy malictus y que no debería ser su amiguictus. Ahora Benedictus tiene más de ochenta añictus y sigue pensando que Condoncictus es como el mismo diablictus.
Por su parte Condoncictus se ha mostrado indignadictus. “Ni siquiera ha tenido el placerictus de usarme y dice que no valgo para nadictus”, ha declarado, con algunas lagrimictus en los ojictus. Piensa que ahora por la culpictus de las palabrictus de Benedictus, que tiene una poderosa influencictus sobre más de 1.100 millones de catolicictus en el mundictus, la vida de muchas personictus está en riesgictus.
Y esto no es una disputa de religioncictus ni nada parecidictus, sino una seria preocupación de política de saludictus publictus. El uso de Condoncictus puede prevenir la transmisión de una cruel enfermedictus y por eso Benedictus ha sido criticadictus hasta por sacerdotes y monjictus africanictus.
Por eso, si amas a tu projimictus como a ti mismictus, usa Condoncictus.

lunes, 23 de marzo de 2009

moymoypalaboy

son sergio y pulgoso. hermanos. de filipinas. se hacen llamar los moymoy palaboy y son la sensación en youtube. tanto así que ya tienen programa propio en mtv.
este video tiene casi 7 millones de vistas. tienen otros de queen, avril lavigne, spice girls, gipsy kings... y como casi todos los hacen en la cocina-comedor de su casa, con un celular nokia n73, a veces pasa la mamá y hace algún pasito... aquí los tienen con un tema de thalia.

viernes, 20 de marzo de 2009

Un día en combi

Ayer tuve la imperiosa necesidad de viajar en combi. Sí, en combi. Hace años que no lo hacía y espero, por favor diosito, no tener que volver a hacerlo.
Ahora entiendo a quienes lo hacen todo el tiempo. Es horrible y en verano es el infierno. A veces las llenan tanto que la gente va como sardinas y no queda espacio ni para un hilo de ventilación. Y que dios nos coja confesaos si algún pasajero lleva el intestino furioso. Sería una fatalidad para todos.
Si tienes la suerte de viajar sentado en alguno de sus pequeños asientos, podrías tener la mala suerte de que alguien te ponga el culito en la carita. Si viajas de pie en estos dizque vehículos de transporte urbano, puro eufemismo, gran mentira, viajas doblado, encorvado, en un ángulo de 45 a 75°, con un consiguiente dolor de espalda, nuca y cintura, a no ser que midas de 1.50 m para abajo o tengas hasta ocho años.
Pero lo peor no son los olores ni la incomodidad de estas carcachas andantes, sino la mentalidad del chofer y del cobrador. Estos desgraciados creen que están de paseo, de día de campo, y te ponen el volumen de su música favorita en lo más alto sin importarles el tímpano ni la tranquilidad de sus usuarios. Los más sicodélicos instalan en el interior unas luces azules o rojas o las llamadas cortadoras para animar la noche. Se alucinan en su discoteca. Poco les falta para chuparse un pisco y ensayar unos pasos de salsa mientras conducen.
Para quienes no lo sepan las combis son unos pequeños vehículos de transporte ru-ral que gracias a favores populistas del casi condenado Alberto Fujimori, poblaron las grandes ciudades del país por las enormes facilidades para su exportación y las casi inexistentes reglas de uso público y normas para su conducción, detalles que en su tiempo no pocos agradecieron.
Las llamamos combis porque las primeras en circular eran del modelo “kombi” de Volkswagen. Ya luego vendrían otros modelos de otras marcas, pero lo de combi quedó para todas por igual.
El mote de asesinas que mucha gente les aplica, no es gratuito. En realidad lo son. Las estadísticas lo dicen: cientos de muertes por su causa debido a que no están hechas para ser usadas en las pistas de una ciudad. Su enorme facilidad de maniobra y gran velocidad, aspectos necesarios en caminos rurales, sumados a un malísimo chofer, resultan un grave riesgo para peatones y otros vehículos de transporte urbano y privado.
Si alguien te grita “¡chofer de combi!”, simplemente te está prodigando uno de los peores insultos citadinos. Es que esta criatura del señor es casi una bestia: conduce con la mayor imprudencia del mundo con tal de ganar a su par y tener uno o dos pasajeros más. Su mejor amigo es el claxon: con él se comunica: llama a los potenciales pasajeros y expulsa a su competencia, causando un gran fastidio y malestar a unos y otros. Como conductor digo que siempre te quiere ganar, se mete en tu carril, te insulta, se pasa las luces del semáforo, para donde le da la gana y cosas así. Todo ello bajo la mirada astuta de su compañero de lides: el cobrador, otra suerte de animalito que lo único que hace es gritar para llenar su carrito y para hacer que te bajes rapidito. Pie derecho, te dice.
No quiero generalizar, pero casi todos son iguales. Alguno será la excepción, seguramente, y bendito seas por siempre señor, pero la gran mayoría no. Creo que por ahí ya les han puesto fecha de caducidad (al menos hace años ya no se importan para transporte público) y la policía siempre está sobre ellos, pero aun así siguen con las suyas. La única solución que veo es que desaparezcan de una buena vez o que sólo funcionen en los distritos de la periferia y para trayectos cortos.
Y perdona si eres un chofer o cobrador de combi-lector de esta jaula o Blogger, pero qué puedo hacer pues hermanito, para mí tú ya no tienes mucho remedio que digamos. Aun así te digo que eres bienvenido igual, pero si no estás de acuerdo, lo siento: anda nomás chino que al fondo hay sitio y sé consciente pe varón y paga con sencío... y pon primera y arráncate de las pistas, que con guapos como ustedes me pongo medio Chávez y los censuro y desaparezco.
Habla, ¿tú qué dices?

martes, 17 de marzo de 2009

Sofía

Sofía es la capital de Bulgaria y el nombre de la reina de España, princesa de Grecia y Dinamarca. Para los filósofos griegos Sofía era la Sabiduría misma, un concepto muy ligado a dios y las antiguas religiones. Sofía además es un mundo que me envolvió y atrapó hace varios años cuando leí “El mundo de Sofía”. Pero Sofía es, también, el nombre de mi primera sobrina. Un mundo en un nombre, el nombre del mundo, Sofía.
Todavía no nace pero ya tiene nombre, así como cuna y demás. Lo bueno de tener un segundo hijo debe ser que como todo lo hereda del primero, no se gasta mucho. Pero Sofía será hija. En mi caso fuimos cuatro hijos y dos hijas: los politos azul y rojo de los primeros llegaban celeste y rosado a los últimos. Los padres saben que lo usado tiene el encanto del tiempo.
No sé a quién se le ocurrió el nombre, si a mi hermano o a mi cuñada, pero no importa. Está bonito. Tan corto como sabio, tan solitario como real. Cosa bella de la vida.
Por ello esperamos con ansias a Sofía, en este mundo raro que no es ni pacífico ni ideal, pero que ella y sus hijas, Fe, Esperanza y Caridad, podrán ayudar a cambiar.

jueves, 12 de marzo de 2009

Blanca Varela

La conocí una tarde de primavera de 1997 en Barranco, en la entonces renovada Casa de Poesía Eguren, de la calle Cora 364, en donde asistía a un taller de poesía con Rosella Di Paolo. Recuerdo que me senté en primera fila para escucharla y que al final me tomé una fotografía a su lado. Ella sale sonriendo.
Quien dirigía en ese entonces la Casa de Poesía era Luis La Hoz, poeta de grave y singular voz que presentó emocionado a Varela. Era la primera vez que se hacía un recital en la recién recuperada casa de Eguren. Recuerdo también a Rosella y a su dulce voz y a su mirada que embrujaba y que esa noche era sólo para Blanca.
Llegué a la poesía de Varela gracias a Lidia Kishimoto, fina poeta limeña que la conoció un poquito más de cerca. Fue ella quien me prestó "Canto villano" y con la que cierto día erigimos un cadáver exquisito, sentados en las bancas de la facultad, con la poeta mayor como iniciadora con un primer verso al azar.
Luego de aquel recital en Barranco, nunca la volví a ver, pero siempre volví a ella, a su poesía. Lo que sabía por amigos y por los diarios era que en los últimos años ya no quería salir de casa. Ni hablar. Su voz empezó a quebrarse el día en que su segundo hijo, protagonista del enorme poema "Casa de Cuervos", falleció en un accidente aéreo en 1995. Ahora Blanca está junto a Lorenzo.

CASA DE CUERVOS
porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de Dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver

miércoles, 11 de marzo de 2009

11-M

Madrid. Jueves 11 de marzo de 2004. 07.37 - 7:39 a.m. 4 trenes de cercanías. Estaciones de Atocha, El Pozo del Tío Raimundo, Santa Eugenia y calle Téllez. 10 explosiones. 10 mochilas cargadas de explosivos. 191 muertos: 141 españoles, 16 rumanos, 6 ecuatorianos, 4 polacos, 4 búlgaros, 3 peruanos, 2 dominicanos, 2 colombianos, 2 marroquíes, 2 ucranianos, 2 hondureños, un senegalés, un cubano, un chileno, un brasileño, una francesa y un filipino. Más un niño muerto el 10 de mayo a las 48 h. de nacer debido a las heridas sufridas por su madre. 1841 heridos. Fue el mayor atentado terrorista en la historia de España.
A 5 años de la masacre ¿alguien sabe quién o quiénes lo hicieron y por qué?


domingo, 8 de marzo de 2009

Déjame que te cuente...

Un día como hoy, hace 16 años, falleció la cantautora y poeta peruana Chabuca Granda. Y qué mejor que recordarla oyendo "La flor de la canela" en la voz de mi paisano Juan Diego Flores.

Déjame que te cuente, limeño,
déjame que te diga la gloria,
del ensueño que evoca la memoria,
del viejo puente, del río y la alameda.

Déjame que te cuente, limeño,
ahora que aún perfuma el recuerdo,
ahora que aún se mece en un sueño,
el viejo puente, el río y la alameda.

Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la alameda menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece, al ritmo de su cadera
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba, del puente a la alameda.

Déjame que te cuente, limeño
¡Ay! deja que te diga, moreno, mi pensamiento,
a ver si así despiertas del sueño,
del sueño que entretiene, moreno, tu sentimiento.
Aspira de la lisura que da la flor de la canela,
adórnala con jazmines matizando su hermosura.
Alfombra de nuevo el puente y engalana la alameda,
que el río acompasará su paso por la vereda.

Y recuerda que...

jueves, 5 de marzo de 2009

La hormiga

Hoy maté una hormiga y me siento culpable. Generalmente las hago a un lado y las espanto hasta un lugar seguro con un soplido o con algún objeto que no les haga daño. Pero esta vez mi maldito instinto animal hizo que mi dedo índice derecho se empine y se dirija raudo a su frágil cuerpecito aplastándolo totalmente, para luego regañarle: ¡No, en mi pan no!... La bestia defendiendo su alimento... Ahora sólo pienso en su dolor y en lo que habrá sentido al ver llegar a la muerte en mi dedo homicida.